Dimes y diretes, entre grandes y pequeñetes.
Alegría, albarderos que bálago se arde.
De la naranja y la mujer, lo que ellas den.
Las palabras son las hojas, los actos son los frutos.
A buenas horas, mangas verdes
Hasta verlo en la era, llámalo hierba.
Para los Santos, nieves en los cantos.
De un mismo árbol, un madero dorado y otro quemado.
mas puto ke joakito dandole a un ornitorrinco africano en celo.
Al higo por amigo
Fruta que pronto madura, poco dura.
El que siembra, cosecha.
Por San Miguel, quita el riego a tu vergel.
Moza que mucho va a la fuente, anda en bocas de la gente.
Robles y pinos, todos son primos.
Cual el año, tal el jarro.
Agua en febrero, promesa para el agricultor
La lima, lima a la lima.
Da Dios alas a la hormiga, para morir más aína.
Quien se vuelve dulce miel, las moscas dan cuenta de él.
No hay rosa sin espinas.
Obras hacen linajes, no nombres ni trajes.
Disfruta cada momento porque la vida es corta.
Cada cual a su manera, se combate la piojera.
Quien debajo de árbol se guarece, dos veces se moja.
Quien con verde se atreve, por guapa se tiene.
A grandes penas, pañuelos gigantes.
Pastelero a tus pasteles.
Buenas palabras, cantar de cigarras.
Que no te preocupe de quién es la casa que se quema mientras puedas calentarte con las llamas
A fullero, fullero y medio.
Hablar más que lora mojada.
Abril llovedero, llena el granero.
Arco iris por la tarde, buen tiempo aguardes.
Si un árbol cae, plantas otro.
Septiembre, o seca las fuentes o se lleva los puentes.
Agua y sol, tiempo de caracol.
A la Virgen, salves; a los Cristos, credos; pero a los cuartos quedos.
Cortesías engendran cortesías.
Chaqueteros y ramplones, en cada pueblo, montones.
Aceite y romero frito, bálsamo bendito.
Obras vea yo; palabras, no.
Hormigas en ringlera, o temporal o sequera.
De lo hermoso, hermoso es el otoño.
A la que sabes mueras, y sabía hacer saetas.
Cada uno tiene sus gustos; por eso hay ferias.
A marido ausente, amigo presente.
Te paso la pala diego
Al fuego porque se apaga, al fraile porque se inflama.
El amor deja ver las rosas y no las espinas