Alabaos, coles, que hay nabos en la olla.
El enamorado y el pez frescos han de ser.
Cada pez en su agua.
Miguel, Miguel, no tienes colmenas y vendes miel.
La hermosa mujer, es una buena mujer.
Hay aves que cruzan el pantano y no se manchan.
A feria vayas que más valgas.
Quien hace un cesto hace ciento, si le dan mimbres y tiempo.
Vamos arando dijo la mosca, sobre lo cachos del buey. Siempre uno trabajo mas que otro.
Entrañas y arquetas, a los amigos abiertas.
En la huerta que hay mozo, está en la acequia o en el pozo.
Abril lluvioso hace a Mayo hermoso.
Mujer que espera al príncipe azul, viches a los santos de tul.
Tentar la huevera a las gallinas
Cuando salen los lagartos, corren los regatos.
Cántaro roto para tiesto vale.
Roer siempre el mismo hueso
Ni rosas sin espinas, ni amor sin celos.
Tanto tiempo en el campo y no conoces el matojo.
Freír todo el arenque para comer las huevas
De morir hay mil modos; de nacer uno solo.
Dale de comer rosas al burro y te responderá con un rebuzno.
Dama tocada, dama jugada.
Si quieres buenas sementeras, por San Mateo siembra las primeras.
Mujeres y Palomas, aunque salgan con gemidos, vuelven a sus nidos.
Arreboles al ocaso, a la mañana el cielo raso.
Nunca te dejes vencer, por lágrimas de mujer.
Donde lloran esta el muerto.
Calles mojadas, cajón seco.
Gota a gota, la mar se agota.
Para el solano, agua en mano.
De perdidos, al río.
A mucho amor, mucho perdón.
La mar que se parte, arroyos se hace.
Lo cómodo o lo expedito, es mejor que lo bonito.
Para San Matías se van los tordos y vienen las golondrinas.
Dios encuentra un ramo bajo para el pájaro que no puede volar
Julio, siega y pon tres cubos.
De perdidas al río.
A gran arroyo, pasar postrero.
De valientes y tragones, están llenos los panteones.
La nariz y la frente, hasta la muerte siempre crecen.
La verdad es como la rosa, siempre tiene espinas.
Quien siembra si llueve, el día pierde.
Saca tu cruz a la calle, y verás otras más grandes.
Tener dolor de muelas detrás de la oreja
Maderos hay que doran, maderos hay que queman.
Amor de niña, agua en cestillla.
El hijo muerto, y el apio al huerto.
Que cada sacristán doble por su difunto.