Ándame yo caliente y ríase la gente.
Quien hace casa o cuba, más gasta que cuida.
Corta despacio, que hay poco paño.
Al pino por donde vino.
Quien siembra, siega.
Sayo que otro suda, poco dura.
La espuela chuza más bueno, cuando el caballo es ajeno.
Si Dios hubiera querido prohibirnos el vino, las viñas serían amargas.
Asno que entra en dehesa ajena, volverá cargado de caleña.
Hasta el manjar más sabroso, hostiga cuando es copioso.
Principio quieren las cosas.
No quieras nunca buenos comienzos.
Escucha a tus enemigos que son los primeros en notar tus errores.
Quien va pasito a pasito, llega descansado.
De dineros y bondad o, calidad, quita siempre la mitad.
Ni domes potro, ni tomes consejo de otro.
Por San Andrés, corderillos tres.
Ni lava ni presta la batea.
Comprar de ahorcado y vender a desposado.
Haber sido cocinero antes que fraile.
Que cada cual espante sus pulgas.
La modestia es patrimonio de los pendejos.
El dinero y los pendejos, siempre acaban separados.
Es más barata la cena, que se come en casa ajena.
De invierno, la levadura; de verano, la mujer aguda.
Hormigas en ringlera, o temporal o sequera.
Al que se casa una vez, dan corona de paciencia; y al que dos, capirote de demencia.
Los huéspedes y la pesca, a los tres días apestan.
El que necesita, te visita.
El menor yerro que podría hacer, es casarse la mujer.
Nadie extienda más la pierna de cuanto fuere larga la sábana.
El servil es tu enemigo, tu amigo debatirá contigo.
Un consejo sin ayuda es como un cuerpo sin alma
A buey viejo, no se le saca paso.
Dos testigos matan a un hombre.
Fondo salido, novio perdido ó solicito marido.
El mundo es de los audaces.
Leche y vino, veneno fino.
Esto ya se está pasando de castaño a oscuro.
Para fastidiar al patrón, no como lentejas.
¿Tienes té y vino? Tus amigos serán numerosos
Años nones son los peores.
Hombre a caballo, en cada venta echa un trago.
Dios no ayuda a los holgazanes.
El que la hace, la paga.
Si los dos esposos son gastadores, la casa se quema por los cuatro costados.
Tienes que tener cuidado con lo que pides porque te lo pueden dar.
Indio comido, puesto al camino.
Yo soy la que hiedo, que no el atún que vendo.
Bien casada, o bien quedada.