Nosotros, perros de casa, hemos matado a la liebre, dice el perro faldero.
De la casada y la separada, dos cucharadas.
Hace más el que quiere que el que puede.
A ropa de terciopelo, dos dueñas y su escudero.
Lecho y pan tener seguros, aún cuando sean algo duros.
Mucha xente xunta, algo barrunta.
Malo es el zamarro de espulgar, y el viejo de castigar.
Árboles y hombres, por su fruto se conocen.
Abuelos y tíos cuando están tendidos.
Caerá el azuela, y meterá a Garcigüela.
Baila Antón según le hacen el son.
Obispo por obispo, séalo Don Domingo.
Al pan pan y al vino vino, y el gazpacho con pepino.
El cosechar y disponer de provisiones puede durar por largo tiempo.
Sabe más que los ratones colorados.
Quien arroz come, buenos carrillos pone.
La mujer rogada y la olla reposada.
Quien coma en Mayo la sardina, en Agosto le pica la espina.
De centavo en centavo, se hacen las grandes fortunas.
Palabra de cortesano, humo vano.
El mayor de los pesares es arar con borrico los olivares.
Demasiadas velas provocan el incendio de la iglesia
Los hijos cierran los oídos a los consejos y abren los ojos a los ejemplos. Fernando Monzón.
Amor y señorío, no quieren compañía.
La vida es una sorpresa continua
Remienda paño y pasarás año.
Franqueza, la del gallo; que convida a veinte gallinas con un grano.
Oye primero y habla postrero.
Los años nos enseñan muchas cosas que los días ignoran
Al loco y al fraile, aire.
El que a burros favorece, coces merece.
Los caballos como las mujeres en manos de "tarugos" se echan a perder.
Ve a menudo a casa de tu amigo, porque la maleza puede borrar el camino.
Aprende llorando y reirás ganando.
Borrachez, de agua; que la de vino es cara y sale a la cara.
De la norteña y la tapatía, la primera tuya, la segunda mía.
El huevo, fresco, y el pan, moreno.
De fuera venga quien la tea nos tenga.
Nadie perdona que le hagan un favor.
El labrador que quiera empobrecer, a sus criados deja de ver.
A gente villana, pocas palabras y ésas, claras.
El tiempo lo arregla todo
A los treinta doncellez, muy rara vez.
De tierra de alacranes, pocos panes.
Todo pasa frente al tiempo, y nosotros creemos que es él el que pasa
El que tiene vergüenza, ni cena ni almuerza.
Las letras del estudioso; las riquezas, del solícito; el mandar del presuntuoso; y el cielo del devoto.
¡A la mierda! (Fernando Fernan Gomez).
Los yerros del médico encubre la tierra; los del rico la hacienda.
El que vino a Gumiel y no bebió vino, ¿a qué coños vino?.