Ya no hay fiadores: matáronlos los malos pagadores.
Nadie da palos de balde.
Por las vísperas se conocen los santos.
Muy amigos, pero el borrico en la fermoso.
Dábale el judío pan al pato, y tentábale el culo de rato en rato.
Échale guindas a la tarasca y verás como las masca.
Tan puta es el que las da como el que las toma.
Se van con quien, las cartas y las mujeres.
El que te presta oídos es porque también quiere hablar.
Tabernero diligente, de quince arrobas hace veinte.
Donde reina la mujer, el diablo es primer ministro.
Viejo es Pedro para cabrero.
Querer atar las lenguas de los maldicientes es lo mismo que querer poner puertas al campo.
Los enemigos de la bolsa son tres: vino, tabaco y mujer.
Echad los prejuicios por la puerta: volverán a entrar por la ventana.
La sal y los consejos solo se dan a quien los pide
Cuentas claras conservan amistades.
Carta cortés, cada dos renglones, mentiras tres.
El amor gobierna su reino sin espadas.
De padres cantores, hijos jilgueros.
El que entra en la Inquisición, suele salir chamuscado.
Quien bien quiere a Beltrán, bien quiere a su can.
A los tontos no les dura el dinero.
El queso pesado, y el pan liviano.
Vergüenza y virgo perdidos, por siempre idos.
La Verdad es relativa, la neta es absoluta.
Cacarear y no poner, si malo en la gallina, peor en la mujer.
Coces de garañón, para la yegua cariños son.
Tarde en casar y malcasar, son a la par.
Quien lee y escribe no pide pan.
A río revuelto, ganancia de pescadores.
A galgo mojado, liebre enjuta.
Bebe vino manchego y te pondrá como nuevo.
Majada forera, sestil de verano, quien aquí te puso, mal sabe de ganado.
También los secretarios echan borrones.
Palabras buenas abrirán puertas de hierro.
A balazos de plata y bombas de oro, rindió la plaza el moro.
El que venga atrás que arree.
Con beatas y beatos, mucha vista y poco trato.
A los audaces la fortuna les ayuda.
Aquí morirá Sansón y cuantos con él son.
Jugador hasta perder los kiries de la letanía.
Al mal caballo, espuela; a la mala mujer, palo que le duela.
Cuando estés en Roma, has lo que hacen los Romanos.
Maderos hay que doran, maderos hay que queman.
A nave rota, todo tiempo es contrario.
Fraile convidado echa el paso largo.
Hay que masticar las palabras más que un pedazo de pan.
Hay que estirar el pies hasta donde llegue la sábana.
Hay quien se acuesta con las vacas y se levanta con los toros.