Cartagena monte sin leña, mar sin pescado, mujeres malas y niños mal educados.
Los enamorados, no ven a los lados.
Callemos, que el sordo escucha.
Hacer la de Lucas Gómez; tu te la traes, tu te la comes.
A quien cuida la peseta nunca le falta un duro.
Hombre estudioso, vale por cien perezosos.
Gana tenía de tronchos quien besaba al hortelano.
Copas son triunfos.
Albarcas y coladores, de abedul son las mejores.
Abriles y jornaleros, pocos de buenos.
Jurado tiene el espejo no hacer bonito lo feo, ni joven lo viejo.
Como sé que te gusta el arroz con leche por debajo de la puerta te echo un ladrillo.
Amo de muchos gañanes, todos para él truhanes.
Al hombre mujeriego, mil perdones; al machiego, mil blasones.
Cada uno arrima el ascua a su sardina.
Callen barbas y hablen cartas.
Más vale hacer frente al peligro una vez que vivir siempre con temor.
El que tiene es el que pierde.
Las penas, con un cullillo de palo degüellan.
Cantan la nana a los cigoñinos las campanas.
Hablar a tontas y a locas.
El huésped y el pez, a los tres días hieden.
Buena romería haz, quien a su casa pone en paz.
Del santo me espanto, del pillo, no tanto.
Alegrías y pesares, te vendrán sin que los buscares.
A un traidor, dos alevosos.
Año de endrinas, año de espinas.
Bien haya quien a los suyos se parece.
Llevar más palos que el burro de un yesero.
Malos reyes, muchas leyes.
El fraile, la horca en el aire.
Hombre refranero, hombre de poco dinero.
La mujer casta esta siempre acompañada.
Menea la cola el can, no por ti sino por el pan.
Casa revuelta, huéspedes espera.
Gentes hay de mucho tono, que producen Solo abono.
De casa del abad, comer y llevar.
Al herrero con barbas y a las letras con babas.
Pedir peras al olmo.
Hablar a calzón "quitao".
Para morir siempre es muy pronto, para amar nunca es tarde.
Al que madruga, Dios le ayuda.
Pan y vino andan camino.
Ir de trapillo.
Mal apaña quien no engaña.
Habla poco y bien, tenerte han por alguien.
En Gumiel de Izán, tan malo es el hombre como el pan.
Fraile, manceba y criado son enemigos pagados.
Irse por los cerros de Úbeda.
El que pestañea pierde.