Como soy gallego, ni pago ni niego.
Los compañeros de cama se escogen de día
Si no seré su guardián, dejaré a los gansos ser gansos
De padres asientos, hijos taburetes.
Cuando no lo dan los campos, lo hacen los Santos.
Espada y mujer, ni darlas a ver.
Quien anda en malos pasos, en uno quedará atascado.
Putas y tuertos todos somos vueltos.
Roer siempre el mismo hueso
Proyecta como si fueras a vivir 100 años, pero vive como si fueras a morir mañana.
El viaje no ha acabado aunque ya se vea la iglesia y el campanario
Estoy hasta las manos.
Ofrecer el oro y el moro.
Cuando pobre, franco; cuando rico, avaro.
Pan y vino, un año tuyo, y otro, de tu vecino.
El casado casa quiere.
El labrador entre dos abogados, está como el pez entre dos gatos.
Abad de Somosierra, hartos de nabos y berzas.
No existe más amor que el amor a primera vista
Otros tiempos, otros modos.
Campanitas de Toledo, óigoos y no os veo.
Mucho escuchar y poco hablar buena fama te han de dar.
Borriquillo moruno, vivo cual ninguno.
Dime con quién andas y te diré quién eres.
Hacienda de muchos, los lobos se la comen.
El secreto de tu vecino,te lo dirá un porrón de vino
A la justicia y a la inquisición, chitón.
Riñen los ladrones y descúbrense los hurtos a voces.
O follamos todos o tiramos la puta al rio.
Mendigo y carbonero oficio de pocos dineros.
Nadie puede atar las lenguas a las gentes.
Querer matar dos moscas de un golpe
La puerca tira del tapón
Parientes y señor, sin ellos se está mejor.
Lengua del mal amigo más corta que cuchillo.
A la hija casada sálennos yernos.
Armas y dineros buenas manos quieren.
Los ladrones y los nabos no quieren ser ralos.
Yo soy Duero, que todas las aguas bebo; si no es a Guadiana, que se va por tierra llana, y a Ebro, que no lo veo, y a Guadalquivir que nunca le vi.
Cambios de tiempo, conversación de estúpidos
Lengua de vieja cuentera, corta más que una barbera.
Más ablanda el dinero que palabras de caballero.
Monjas y frailes, putas y pajes, todos vienen de los grandes linajes.
Traducción: Castañas, nueces y vino, son la alegría de San Martín.
Nota: San Bernardino es un asilo de Madrid.
Una vez se engaña a un gitano, dos a ningún cristiano.
Aquellos son ricos, que tienen amigos.
Guardaré hoy que puedo; que quizás mañana no mueva un dedo.
La amistad termina donde la desconfianza empieza.
Quien presto enriqueció, presto empobreció.