Agrada, quien manda.
De cuero ajeno, correas largas.
Maridos que lejos se ausentan, cornamentan.
El que de servilleta llega a mantel, Dios nos libre de él.
La palabra hablada escrita perece; la palabra escrita perdura.
De un perro roñoso no pueden nacer perros lobos
Desde los tiempos de Adán, unos calientan el horno y otros se comen el pan.
Cada cosa a su tiempo, y los nabos en adviento.
Bloque de pisos grandes, guerra de vecindaje.
De quien te habla y no te mira mientras haces alguna cosa espérate la traición.
El pan ya comido enseguida se olvida.
No te dejes aconsejar por un perdedor.
El placer y la alegría del hombre radica en aplastar al rebelde y conquistar al enemigo, en arrancarlo de raíz, y tomar de él todo lo que tiene
El que más madrugo, un talego se encontró.
Por agarar una silla, el político promete villas y castilla.
Los burros prefieren la paja al oro.
Abad halagüeño, tened el cuello quedo.
Esquílalas pero no las desuelles
Las lenguas de los que critican son como las patas de las moscas, aterrizan en cualquier cosa que encuentran.
Variante: En casa del ahorcado no se ha de nombrar la soga.
Diste la mano y te agarraron el pie.
Árboles y hombres, por su fruto se conocen.
Adulador, engañador, y al cabo, traidor.
Una vez se engaña a un gitano, dos a ningún cristiano.
En la tierra de calvos, los pelones son trenzudos.
La ambición y la venganza siempre están hambrientas.
Lo bello es difícil.
De tales devociones, tales costurones.
Espada y mujer, ni darlas a ver.
Arrieros somos y en el camino andamos.
Gente pobre no necesita criados.
Pascuas marzales, hambre y enfermedades.
Clérigos y cuervos, huélganse con los muertos.
Borriquillo moruno, vivo cual ninguno.
Luego que has soltado una palabra, ésta te domina; pero mientras no la has soltado eres un domador.
Aceite, hierro y sal, mercaduría real.
Ya que lo tenía concertado, estorbómelo el verdugado.
De corsario a corsario, no se pierden sino los barriles.
Marido, comprad vino; que no lino.
Al que trabaja y anda desnudo, ajo y vino puro.
Desnudar un santo para vestir otro, es de bobos.
Villano terco y cazurro, nunca cae del burro.
Un ruin ido, otro venido.
Antes mujer de un pobre que manceba de un conde.
Comida de aldeanos, sin manteles, pero mucho y sano.
Buenos amigos y buenos Abriles, uno entre miles.
Lavarse las manos, como Pilatos.
La mujer sabía edifica su casa; más la necia con sus manos la derriba.
No de plata sino de barro.
El que con lobos anda a aullar aprende.