A "creique" y "penseque" los ahorcaron en Madrid.
Dando gracias por agravios, negocian los hombres sabios.
Al ingrato con la punta del zapato.
Entran como arrimaos y quieren salir como dueños.
El que asierre yarumos, que aguante las hormigas.
A la fuerza ahorcan.
A quien dan no escoge y eran cuchilladas.
La escama de los besugos puede ser nuestro verdugo.
No habiendo lomo, de todo como.
Quitáronle a la tuerta, y diéronlo a la ciega.
Lentejas, si las quieres las tomas y si no, las dejas.
Los compañeros de cama se escogen de día
Zapatero amigo, las suelas quemadas y el hilo podrido.
Los locos a la guerra, los cuerdos en su tierra.
Los hijos de Mari-Rabadilla, Cada cual con su escudilla.
Cerca del rey, cerca del cadalso.
Abejas y ovejas, en sus dehesas.
De cornudo o de asombrado, pocos han escapado.
La buena hilandera, con el rabo del asno, hilaba su tela.
Llevad vos, marido, la artesa, que yo llevaré el cedazo que pesa como el diablo.
Antes verdugo que ahorcado.
Encomienda sin renta, a su dueño no sustenta.
Las estaciones construyen una fortaleza y la derruyen
El pan bien escardado hinche la troja a su amo.
Pajes; mozos y era Perico solo.
Ajo sal y pimiento y lo demás es cuento.
Con putas y frailes ni camines ni andes.
Emplea palabras suaves y argumentos fuertes.
A ferias y fiestas, con pollinos y mujeres ajenas.
Judío para la mercadería y fraile para la hipocresía.
La humanidad se divide en tres clases: los inamovibles, los móviles y los que se mueven.
La tierra será como sean los hombres.
Hacer de sierva y de señora es una vida desgraciada
¡Somos gente pacifica y no nos gusta gritar! (Transición española)
Da a los ricos lo suyo, a los pobres lo tuyo.
Quien quita lo que da, al infierno va.
Más sordos y cegatones, quienes no aceptan razones.
Cada persona es dueña de su silencio y esclavo de su palabra.
Otros más lerdos mandaron regimientos.
Afeminados espíritus engendra la avaricia.
El Abad de Compostela, que se comió el cocido y aún quiso la cazuela.
Quien dice su secreto, de libre que era se hace siervo.
Asnos y mujeres, por la fuerza se entienden.
Entre bueyes no hay cornadas.
Algún día, ahorcan blancos.
Se goza más amando que siendo amado
Yernos y nueras, en las afueras.
En la copa de San Elmo quiere atrapar pulpos de mar
Los señores hablan de cosas, los criados de personas.
No hay moros en la costa.