Aguadores y taberneros, del agua hacen dineros.
El hombre al mendrugo, y el buey al yugo.
Tras de corneados ? Apaleados.
Limosnero y con garrote.
Los hijos de Verdolé, que le enseñan a su padre a joder.
Variante: De aquellos polvos vinieron estos lodos.
Ante un acuerdo, cuídate de que una de las partes no quede con la espada y la otra con la vaina.
Para fastidiar al patrón, no como lentejas.
Las migas son también pan.
Abre la puerta a la pereza y entraren tu casa la pobreza.
Los años son escobas que nos van barriendo hacia la fosa.
Manden unos, manden otros, los tontos siempre nosotros.
Nunca bailes en una barca pequeña.
No es posible defenderse del aburrimiento
Dinero guardado, barco amarrado.
Costumbres hacen leyes, que no los reyes.
Dios era bueno para negociante.
Juegan los burros y pagan los arrieros.
En España, amigos de hoy, enemigos de mañana.
Gobierna para que no hagamos cruzar al perverso, porque no obramos como él. Álzate, dale tu mano, déjale en los brazos del Dios, llena su vientre de tu pan a fin de que se sacie y avergüence.
Quien a uno castiga a ciento hostiga.
Con el mismo cuero las correas.
Quien siempre adula se quema las mangas
A por ellos, que son pocos y cobardes.
Gana tenía de tronchos quien besaba al hortelano.
Tenga yo salud, y dinero quien lo quisiere.
Después de perdido el barco, todos son pilotos.
Quien tuvo, retuvo.
El avaro se roba a sí mismo. El pródigo, a sus herederos.
Un buen mozo y un abad no pueden cargar a un asno contra su voluntad.
Perdona el error, pero no lo olvides.
Necios y porfiados, hacen ricos a letrados.
A la fuerza ahorcan y quedan bien ahorcados.
Sácame de aquí y degüéllame allí.
Avaricia de tío, hacha de sobrino.
Con gente de mala casta ni amistad ni confianza.
La oveja separada de su grupo es capturada por el lobo.
Al caramelo y a los asuntos, darles su punto.
El hombre descalzo no debe andar entre espinos.
Hacer oídos de mercader.
Gorrino, cochino y marrano, todos hermanos.
De la corriente mansa me libre Dios, que de las aguas bravas me libro yo.
Hijos de alimañas, salen con sus mañas.
Putas y frailes andan a pares.
Los hombre dispuestos a prometer, están dispuestos a olvidar.
Pescado de buen comer, del mar ha de ser.
Ofrecer el oro y el moro.
Guárdate de robar al oprimido y de robar al incapacitado. No hurtes la palabra del anciano. Al que obra mal, su orilla del río lo abandona, y su crecida le arrebata; el trueno es fuerte y los cocodrilos perversos.
Lo bien hecho bien parece, y estaban ahorcando a su marido en la plaza.
Cuando a Roma fueres, haz como vieres.