Agarrando aunque sea fallo.
A todo coche, le llega su sábado.
Pueblo ingrato ayer me aclamaste hoy me pifias!
Huéspedes vendrán que de casa nos echarán.
El que mal anda, mal acaba.
Buscarle la quinta pata al gato.
A marido ausente, amigo presente.
Todo cojo le echa la culpa al empedrado
Arrimar uno el ascua a su sardina.
El hijo borde y la mula cada día se mudan.
Mujer que al andar culea, bien se yo lo que desexa.
Y el que llegó de Copiapo de las mechas lo saco.
A la vejez, cuernos de pez.
El que con tontos anda es por sacarles la pasta.
Hijos y mujer añaden menester.
Hinca el pico, igual el feo que el guapo, y el pobre que el rico.
Con putas y bretones pocas razones.
Al nopal solo se le arriman cuando tiene tunas
Ojos que los vieron ir, no los verán volver.
Todos estamos hechos del mismo barro, pero no del mismo molde.
Cuantos más seamos, más reiremos.
A la fuerza, ni la comida es buena.
No hagas hoy a nadie lo que no quisieras que te hicieran a ti mañana.
Más ordinario que un moco en una corbata.
El que nace para buey, hasta cuernitos le salen.
Somos lo que hacemos, sobretodo lo que hacemos para cambiar lo que somos.
Quien al cielo escupe, en su cara repercute.
Cada uno habla como quien es.
Jilgueros y ruiseñores, bonísimos cantores.
Camarón que se duerme se lo chima el sapo..
Abájanse los adarves y álzanse los muladares.
A falta de caballos, que troten los asnos.
Cuidado, que el diablo es puerco.
A ave de paso, cañazo.
Reunión de zorras, perdición de gallinas.
Más ordinario que una vaca con pedal.
Dichosos los tiestos que salen a la botija.
Jinca la yegua.
No hables en falso de un hombre; no separes el corazón de tu lengua.
Pedro se casó en mi pueblo, cojo, manco y jorobado; cómo seria la novia si fue engañado.
En carnaval todo pasa, hasta los novios a las casas.
Lo que se dá no se quita porque el diablo te visita.
Repartiendo de l oajeno, ninguno es cicatero.
Más aburrido que mico recién cogido.
A cada ollaza su coberteraza.
Mejor que gruña el cochino que los hijos de tu vecino.
Cuando la puta hila y el rufián devana y el escribano pregunta cuantos son del mes, mal andan los tres.
A cada renacuajo dio Dios su cuajo.
Mujer que espera al príncipe azul, viches a los santos de tul.
Entre camellos nadie se burla de las jorobas.