Formó una tormenta en un vaso de agua.
Cualquier ciudad es mi pueblo.
La marcha instruye al asno.
Ni estopa con tizones ni mujer con varones.
A la una, que bien que mal, en cada casa comido han.
Más pija que el Don Bosco.
Que cada cual se rasque con sus uñas.
Tres personas con las que nunca deberías hacer negocios: La demasiado impaciente, la demasiado ambiciosa y la demasiado desesperada.
Más vale la sal, que el chivo.
Una variante sería "Quién juega con fuego se termina quemando.
A la noche putas y a la mañana comadres.
Reñir con quien da ocasión y jugar con quien tiene dinero en el bolsón.
Te conozco, pajarito.
Vive la vida y no dejes que la vida te viva.
Zurdos y cojos, denme en los ojos.
A suerte mala, paciencia y buena cara.
Mi casa, mi mesa, y mi mujer, todo mi mundo es.
El casado casa quiere.
Cada mochuelo, a su olivo.
Donde hay hambre no hay tortilla mala.
Algunos buscan la felicidad. Otros la crean.
A nadie le huelen mal sus pedos, ni le parecen sus hijos feos.
De noche todos los gatos son negros.
El que se quemo con leche hasta las cuajadas sopla.
Me gustaría hacer todo lo que hizo el muerto, menos morirme.
Borrachez, de agua; que la de vino es cara y sale a la cara.
Cuervo con cuervo, no se quitan los ojos.
Buenas cuentas, conservan amistades.
Cualquier sastre del campo, al del pueblo le hace un flu.
El que se casa fuera, o la trae o la lleva.
Al queso y a la mujer, de vez en vez.
Hablar más que lora mojada.
Más doblado que carpa de camión.
Compra con tu dinero, y no con el ajeno.
Casarse bajo el palo de la escoba
Quién será útil a otro, cuando no lo es a sí mismo?
En una empresa orientada a los productos estándares, uno es tan inteligente como el competidor más tonto.
Lo que tiene la fea, la bonita lo desea!
No te asombres por poca cosa.
Carta echada, no puede ser retirada.
A cada cual lo suyo y a Dios lo de todos.
A ese andar, llévalos mi baca.
Quieres más o te guiso un huevo.
El que me caga no me lava y si me lava no me deja como estaba.
Con chatos, poco o ningún trato.
A quien le duele la buba, ese la estruja.
A la mujer parida y a tela urdida, nunca le falta guarida.
No hay caracol que no tenga vuelta.
Cacarear y no poner huevo no es nada bueno.
El que se fue a Tocopilla perdío su silla