De los enemigos los menos.
Tantos son nacidos, tantos son queridos.
No hay mujer que no lo de, sino hombre que no lo sepa pedir.
A tambor mayor, diana no.
A mi, mis timbres.
Mulas y putas siempre piensan unas.
De dientes pa'fuera.
De dinero y amistad la mitad de la mitad.
Pueblos unidos, jamas serán vencidos.
Costumbres hacen leyes, que no los reyes.
Dos compadres con una botella, dan la mejor sentencia.
Buena boca y buena gorra hacen más de una boda.
De juergas, pendencias y amores, todos somos autores.
Está visto y comprobao, que al que le dan por el culo está gordo y colorao.
No hables mal de las mujeres si en tu casa mujer tienes.
Por San Andrés, el mosto, vino es.
Valentón y rufián, allá se van.
Padres viejos, hijos huérfanos.
Quien boca tiene a Roma va.
¿De que vas, Santo Tomas?
Corte, puta y puerto, hacen al hombre experto.
A siervos y a reyes, da Dios unas mismas leyes.
Al tomar mujer un viejo, o tocan a muerto o a cuerno.
De Navidad a San Juan, año cabal.
Las mujeres donde están sobran, y donde no están faltan.
El que afloja tiene de indio.
A quien no le sobra pan, no críe can.
Dale Juana con la canasta (cuando alguien insiste mucho con un tema en particular)
Garganta de aduladores, sepulcro abierto
Mujeres y pelagatos son malos para facer tratos.
Al miserable y al pobre, la pena doble.
Tales son migas de añadido, como mujer de otro marido.
Hinca el pico, igual el feo que el guapo, y el pobre que el rico.
Juntos pero no revueltos.
Buena cuenta es toma y daca, y todas las demás, caca.
Ayunen los santos, que no tienen tripas.
Quien tiene mujer parlera, o castillo en la frontera, o viña en la carretera, no le puede faltar guerra.
Belleza a los sesenta, doila al diablo.
Hombre refranero, sin cuartos o sin dinero.
Son cucarachas del mismo concolo.
Chichas y chicharrones, en la matanza a montones.
El rosario en el cuello, y el diablo en el cuerpo.
A todo marrano le llega su diciembre.
Buena, joven, rica y bella, ¿dónde estella?.
El que hace feliz a una mujer, es su esclavo; quien la hace desgraciada, es su dueño.
O te aclimatas, o te aclimueres.
Líbreme Dios de hora menguada y de gente que no tiene nada qué perder.
Son muchos los hijos del muerto.
En los bares y en la ruta, se conoce al hijoputa.
Casa de Dios, casa de tos.