Responder al airado luego, es echar leña al fuego.
A Dios y a su altar, lo mejor has de dar.
Arco en el cielo, agua en el suelo.
Fuerte desdicha es, no aprovecharse de la dicha.
La mujer es el demonio, el mundo y la carne, porque es un demonio con un mundo de carne.
A buena confesión, mala penitencia.
Por muy pequeña que sea, la mujer siempre le gana al diablo en astucia.
Amor mezclado con duro, fracaso seguro.
La muerte, al pobre no se atreve.
Amor, amor, malo el principio y el fin peor.
Casa de capellán, la peor del lugar.
Ser capaz incluso de atar al diablo a una almohada.
Cuando en el cielo oscuro hay ventanas, de llover no hay ganas.
Las armas, el Diablo las carga.
Tres cosas hay que matan al hombre: putas, juegos y medias noches.
Del falso bien viene el auténtico mal
El que espera desespera.
Perro pendejo, no va a la gloria.
Para el tiempo que me queda en el convento, me cago dentro.
Buenas palabras me dice, y a la espalda me maldice.
El juego destruye más que el fuego.
Donde muera una ilusión, siempre nace una esperanza.
El año de la sierra, no lo traiga Dios a la tierra.
Ya que la casa se quema, vamos a calentarnos.
"La virtud en su justo medio", dice el diablo, poniéndose entre los dos magistrados.
Al que no fuma ni bebe vino, el Diablo le lleva por otro camino.
La mala vida acaba en mala muerte.
Dos hijas y una madre, tres demonios para un padre.
Quien hijo está en tierra ajena, muerto está y vivo le espera.
De puta vieja y de tabernero nuevo, guárdenos Dios.
Da Dios el frío conforme al vestido.
La muerte a nadie perdona.
En un altar deteriorado no se prenden velas.
Una buena palabra alegra, una mala hiere.
¡Ay de la casa donde no se hila!.
A cada cual mate su ventura, o Dios que le hizo.
A la muerte pelada no hay puerta cerrada.
En este mundo nada hay cierto, salvo la muerte y los impuestos.
Dineros y pecados, cada cual los tiene callados.
De Dios a abajo, cada cual vive de su trabajo.
Ir despacio es de Dios; ir rápido es del diablo.
Idos y muertos es lo mesmo.
No es lo mismo llamar al Diablo, que verlo venir.
Hambre y frío entregan al hombre a su enemigo.
A la mujer que fuma y bebe el diablo se la lleve. Y si además mea de pie, "liberanos domine".
En caliente ni se siente.
Estando el diablo ocioso, se metió a chismoso.
Casa de piedra, firme y duradera; casa de tierra, casa de mierda.
Cada puta hile y devane y el rufián que aspe.
Puta en ventana, mala mañana.