Quien dice lo suyo, mal callará lo ajeno.
Que el amor sea como un paño que envuelve tu vida y tu muerte
Nadie querría para sí.
Hay algo más en ello que un arenque vacío
Nadie se meta donde no le llaman.
Año de avispas, año de nieves y ventiscas.
Amigo ambiguo vale por dos enemigos
Agosto, frío el rostro.
Las grandes palabras y la tela nueva siempre encogen.
Casa de esquina, ni la compres ni la vivas.
Ya no hay fiadores: matáronlos los malos pagadores.
Carta cortés, cada dos renglones, mentiras tres.
Quien en ruin lugar hace viña a cuestas saca la vendimia.
Hacer un hoyo para tapar otro, es obra de loco.
Dinero, ¿a dónde vas?, a donde hay más.
Dijo la sartén al cazo: ¡apártate gorrinazo que me tiznas!.
Remendar y dar a putas.
Trabaja, Perico, que quien nació pa ser pobre, ni el rey le hace rico.
Ama y te amarán, odia y te odiarán.
El que guarda, halla.
Lo que a la sombra se urdiese, a la luz del día aparece.
Al rico, los amigos le son enemigos.
Un manjar continuado, enfada al cabo.
De padres muy cuerdos, hijos muy lerdos.
Nunca falta un roto para un descosido, ni una media sucia para un pie podrido.
Para descubrir la inmensidad de las profundidades divinas, se impone el silencio.
Quien sabe amar jamás hace sufrir.
Nadie está contento con su suerte.
La mula de los Robledos, es mero sudor y pedos.
En casa llena no hay mujer mala.
De fuera vendrá quien de casa me echará.
Luna que sale colorada, próxima ventada.
Juez airado, injusto el fallo.
No hay viudita sin duelo, ni triste in consuelo.
Tiempo pasado, con pena recordado.
Buscando lo que no se encuentra, se encuentra lo que no se busca.
Querer a quien no me quiere, mal haya quien tal hiciere.
La peor cazuela es guisarla y no comerla.
Confiesa y restituye, que la vida se te huye.
También de alegría se puede morir
La manzana podrida pudre a las sanas.
Edificar sobre arena no es buena labor.
Ropa dominguera, del portal pa fuera.
Sé dueño de quien no te ama y esclavo de quien te ama
Ya los muertos no son nuestros, ni los vivos buenos amigos.
Rico que ha sido pobre, corazón de cobre.
Cenó carnero y amaneció muerto.
Que tires para abajo, que tires para arriba, siempre se hara lo que tu mujer diga.
Cada año trae su daño, y cada día su acedía.
El qué se convierte en borrego será comido por el lobo.