Casa ordenada, casa salvada.
Juntos por el mundo van el bien y el mal.
Desgraciado se vea quien a los suyos desprecia.
El que no ama, no se desilusiona.
Olla sin sal, haz cuenta que no tienes manjar.
El que tiene boca, se equivoca, y el que tiene culo se pee.
Pan con sudor, sabe mejor.
Si quieres buena fama, no te halle el sol en la cama.
Más de uno hubiera sido peor, si su fortuna fuera mejor.
La envidia puede herir a lo que se tiene; pero no a lo que se es.
Quién guarda dos termiteros, vuelve de vacio.
Maldita la pila lo pica el gallo y no la gallina.
El avariento nunca está contento.
Después del niño ahogado, tapan el pozo.
Mal es sufrir, pero sufrirlo mal es mayor mal.
Al que trabaja y anda desnudo, ajo y vino puro.
Algo daría el ciego por tan siquiera ser tuerto.
Depende de cómo caigan las cartas
En el ánimo moran continuamente la felicidad y la infelicidad. De vez en cuando salen a dar un paseo
Locura es dar consejos a un enemigo; pero más locura todavía es tomarlos de él.
Mi casa, mi mesa, y mi mujer, todo mi mundo es.
Mejor pocos truenos en la boca y más rayos en la mano.
La verdad al censurado, siempre causa desagrado.
Al que entre la miel anda, algo se le pega.
Faltará la madre al hijo, pero no la niebla al granizo.
Dos hambrientos a un pan, mal trato le dan.
Palabras buenas abrirán puertas de hierro.
Recién muerto, hasta el peor, tiene del santo el olor.
Una lechuza, bienestar donde se posa y malestar donde canta.
Cuando el sartén chilla, algo hay en la villa.
Yerros por amores, merecen mil perdones.
Para el avaro, todo es caro.
Más vale lidiar con la ruin bestia que llevarla a cuestas.
Los hijos del herrero no tienen miedo a las chispas.
De los amigos me guarde Dios, que de los enemigos me guardo yo.
En amores o en dinero, no existe amigo sincero.
No hay pesares ni regocijos en la casa donde no hay hijos.
A batallas de amor, campo de plumas.
Lo que no nos une, nos mata.
Vicio por natura, hasta la muerte dura.
El azul es extraído del índigo y es más azul (fuerte) que él.
Negocio de enterrador, negocio asegurador.
Cuenta tu pena a quien sabe de ella.
Hay de todo en la viña del Señor.
Hasta lo bueno cansa, si es en mucha abundancia.
Tirar la casa por la ventana.
Dices tu pena a quien no le apena, te quejas a madre ajena.
A putas y ladrones nunca faltan devociones.
Casa que al amanecer no está abierta, es colmena muerta.
La mentira dura mientras la verdad no llega.