Las penas no matan, pero rematan.
Reniego del árbol que a palos ha de dar su fruto.
Es de gran dolor no ser loado, siendo digno de loor.
Lengua del mal amigo más corta que cuchillo.
Cuando el vino entra, echa el secreto afuera.
Cerrado a cal y canto.
Ni con toda hambre al arca, ni con toda sed al cántaro.
Agua, viento y cuchilladas, desde la cama.
Pobre, feo y trillador; pide que te ayude Dios.
Casa hecha y viña puesta, ninguno sabe lo que cuesta.
Cuanto uno es más honrado, tanto es mayor su pecado.
La felicidad dura un minuto; la infelicidad el resto de tu vida
Al hambre no hay pan negro.
Lluvia y sol, casamiento de vieja.
El que buena cama hace, en buena cama se acuesta.
Maderos hay que han dicha, maderos hay que no; de unos hacen santos, y de otros carbón.
Muérome de hambre, de frío y de sed: tres males tengo, ¿de Cuál morir?.
El que a mi casa no viene, de la suya me despide.
El verano es la madre de los pobres
Si Dios te da piedras, contruye un puente y golpéalo antes de pasar.
Dios escribe derecho, por renglones torcidos.
Palos por que bogas, palos por que no bogas.
Poco dura la alegría en la casa del pobre.
En enero no te separes del brasero.
Arcaduz de noria, el que lleno viene, vacio torna.
La ignorancia es muy atrevida.
Al hombre harto, las cerezas le amargan.
El peor coche siempre se lleva la mejor mazorca.
La sed del corazón no se apaga con una gota de agua
El trabajo cazurro, solo es para los burros.
Apagón de noche y candil de día, todo es bobería.
Debajo de cualquier yagua vieja, sale tremendo alacrán.
El que a pueblo ajeno va a pretender, o va a dar perro, o a que se lo den.
De pequeña centella se levanta el gran fuego.
Oración de ciegos, mal rezada y peor pagada.
Ni amigo reconciliado, ni café recalentado.
La mejor bellota es para el peor marrano.
Amistad entre desiguales, poco dura y menos vale.
El que no se consuela es por que no quiere.
Haré, haré, más vale un toma que dos te daré.
Dios sabe lo que hace.
Más mueren de ahítos que de aflitos.
Al engaño, con engaño.
Buenas palabras no hacen buen caldo.
Más peligroso que una puñalada al hígado.
Llega lo inesperado y malogra todo lo pensado.
El comer no admite espera, el pagar, la que se quiera.
No dispongas para ti pesos con defecto: serán abundantes en penas por la voluntad del Dios.
Para la hormiga el rocío es una inundación.
Lo que haces, encuentras.