La zamarra mala, adentro la lana, y la buena, carnaza afuera.
Haz bien, no te arrepientas, haz mal, te esperará a la vuelta de la esquina.
Halagos a la casada pronto la hacen más mala.
O comer en plata, o morir ahorcado.
Palabra de cortesano, humo vano.
Helada sobre lodo, agua sobre todo.
Casa vieja de madera, pronto arde entera.
El que canta, sus males espanta.
Quien se ausenta, es un muerto en exequias.
Bebe caldo, vive en alto, anda caliente y vivirás largamente.
Agua y nieve excesiva, no dejan criatura viva.
Un día con la suegra, un día de tinieblas.
El juez perverso, condena a la paloma y libra al cuervo.
Buena vida me paso, buena hambre me rasco.
A la mujer parida y a tela urdida, nunca le falta guarida.
Manos frías, amor para un día, manos calientes, amor para siempre.
A espaldas vueltas, memorias muertas.
Considera enemigo a aquel que al agraviarte lo hace solo con intención
Del que jura, teme la impostura.
El buen libro de las penas es alivio.
De las uvas sale el vino, y del vino el desatino.
Bueno es el amigo, querido el pariente, pero pobre tu bolsillo si dentro no hay nada.
De Dios hablar, y del mundo obrar.
Buen hondero el que mete dos piedras por un mismo agujero.
Buena es la justicia si no la doblara la malicia.
Si a tu hijo no le das castigo, serás su peor enemigo.
Dos en pleito, para ellos es el daño y para otros el provecho.
Cuando toma cuerpo el diablo, se disfraza de fraile o de abogado.
Dios, si da nieve, también da lana.
Es como la mierda del pavo que ni sabe ni huele.
La ausencia mata el amor o centuplica su ardor.
Quien se fía de un lobo, entre sus dientes muere.
Cantó al alba la perdiz, más le valiera morir.
De hombres es errar y de bestias porfiar.
No hay bestia que no brame en su guarida.
Agua fría y pan caliente, mata a la gente.
La ausencia es al amor lo que al fuego el aire: que apaga al pequeño y aviva al grande.
Contra el amor es remedio poner mucha tierra en medio.
Gran bien es castidad, ¿pero dónde está?.
En el corro mucha fiesta y en el refectorio feria texta.
Dar una fría y otra caliente.
El primer grado de locura es creerse cuerdo, y el segundo proclamarlo.
El que habla es el que peca.
De lo bendito, poquito.
Domingo sucio, semana puerca.
Mal ajeno, para el nuestro no es consuelo.
Hágase el milagro y hágalo Dios o el diablo.
Frente al ahorcado, no se mencione lazo.
Amor, tos y humo no se pueden esconder
Si muere el cordero, con más razón el carnero.