Quien mucho se arremanga, vésele el culo y la nalga.
Más vale mala suerte y buena muerte que buena suerte y mala muerte.
A quien habla a tus espaldas, el trasero le responde.
Las botas del diablo no hacen ruido.
Aburrimiento y nervios son contagiosos
Más vale odiado que olvidado.
El inferior paga las culpas del superior.
No hay peor tienda que la vacía.
Date buena vida, temerás más la caída.
Como hormigas en la sartén al fuego.
Traducción: En el mes de los muertos -noviembre-, mata tus cerdos.
Las enfermedades son el impuesto que se paga por los placeres prohibidos.
Cada uno con su humo.
Jáquima puesta , entiéndese vendida con la bestia.
Donde lloran esta el muerto.
Las llamas se elevan más cuando cada uno les echa leña.
Que tu corazón se enderece: aquí nadie vivirá para siempre.
La muerte y el juego, no respetan privilegios.
Casa sin hijos, higuera sin higos.
Afeminados espíritus engendra la avaricia.
Irase lo apetecido, y quedará lo aborrecido.
Ira de dos que se aman, en abrazos para.
Por San Martino, se prueba el vino y se mata el cochino.
Si volaran los necios, no veríamos el cielo.
De baños y de cenas están las sepulturas llenas.
Mejor es la pobreza en la mano del Dios, que riquezas en un almacén.
El bien no se sabe fuera del hogar, mientras que el mal se transmite a la lejamía.
La que de treinta no tiene novio, tiene un humor como un demonio.
Muchos nacimientos significan muchos entierros.
Quien te toca y se chupa los dedos, si te mueres, te comerá
Quien reparte la herencia antes de la muerte, se merece que le den con una piedra en la frente.
A cada uno le parece pesada su propia cruz.
El hambre arroja al lobo al bosque.
No digas cuatro hasta que no lo tengas en el saco
Buscar la vida conviene; que la muerte ella se viene.
Amor hecho a la fuerza no vale nada
No hay caldo que no se enfríe.
Donde mores no enamores.
Dar una en el clavo y ciento en la herradura.
En los meses frioleros, se tapa hasta el brasero.
Veinte con sesenta, o sepultura o cornamenta.
Quien da para recibir no da nada
Juego y bebida, casa perdida.
En la felicidad, el corazón se funde como la nieve en primavera
Zurcir y remendar y mejores tiempos esperar; y si no vinieren, será lo que Dios quisiere.
Aunque es algo loco, la pena le hará cuerdo.
Quien aprisa asa, quemado come.
A la moza mala, la campana la llama, que a la buena, en casa la halla.
Al desdén con el desdén.
A creer se va a la iglesia.