Quiéreme poco pero continúa
Ve donde no te llaman y volverás con las orejas gachas.
Que cada sacristán doble por su difunto.
Jamás busques la respuesta en los lugares que no existen.
Arca abierta al ladrón espera.
Ni santo sin estampa, ni juego sin trampa.
Sarna con gusto no pica.
Más vale a quien Dios ayuda, que quien mucho madruga.
Machete estáte en tu vaina, garabato en tu rincon.
Buscando un amigo mi vida pasé; me muero de viejo y no lo encontré.
Juramentos de amor se los lleva el viento.
Si uno no entra en la guarida del tigre, ¿cómo podrá apoderarse de sus cachorros?
En materia de dinero, no hay compañero.
Todo tiene un fin.
Alguacil en andar y molino en moler, ganan de comer.
El hijo mal enseñado no será muy honrado.
No busques donde no hay.
Llegó el momento de la verdad.
Creer a pie juntillas.
El odio no disminuye con el odio. El odio disminuye con el amor.
Más cagado que palo de gallinero.
Fuera de tu hogar no te alejes ni una pulgada de tus armas.
Entre hermanos que nadie meta la mano.
Lo comido por lo servido.
Quien con el perro se acuesta, con las pulgas se levanta.
Después de muerto Juan, saca el orinal.
El que ve la mota en el ojo ajeno, vea la viga en el suyo.
Todo lo que hagas por depecho, estará mal hecho.
Hay quien va a por lana y vuelve trasquilado.
A lo que no te agrada, haz que no oyes nada.
Caja que tuvo alcanfor, quédale el olor.
De tal colmena tal enjambre.
Ni mueras en mortandad ni juegues en Navidad.
Yo que callo, piedras apaño.
Nadie diga "De esta agua no beberé", ni "De este pan no comeré".
El agraviado, nunca desmemoriado.
Solo como Adán en el día de la madre
Te va a atropellar un carrito de helados.
Vive cantando, muere llorando.
La verdadera amistad es inmortal.
Una verdad a medias, es una mentira completa.
Antes es Dios que los santos.
Paciencia piojo que la noche es larga.
Refran viejo, nunca miente.
Donde haya legisladores, no faltarán los infractores.
Más perdido que un moco en una oreja.
Bien sabe el asno en que casa rebuzna.
Debo, no niego; pago, no tengo.
Hijo malo, más vale doliente que sano.
Si no cobras por tu trabajo, ni eres pagado ni agradecido.