Alegría que es fuerza que se pierda, ¿qué importa que no venga?.
Donde haya legisladores, no faltarán los infractores.
A buen servicio, mal galardón.
Consejo es de sabios perdonar injurias y olvidar agravios.
Refran viejo, nunca miente.
Si pierdes el caballo puedes recuperarlo;pero si pierdes la palabra, es para siempre.
Lo bueno si breve, dos veces bueno y si malo, menos malo.
Los cementerios están llenos de valientes.
Cada hombre lleva un loco dentro, y cada mujer un ciento.
Quien guarda halla, si la guarda no es mala.
El odio es motivo de disensiones, pero el amor cubre todas las faltas.
El gato que se quema con la leche, cuando ve la vaca llora.
A honra demasiada, interés hay encubierto.
No hay enemigo chico.
Del todo no muere el que deja por donde se le recuerde.
Zamarra vieja, más calienta que una nueva.
Quien no canea, calvea.
Nadie diga: de esta agua no beberé, por turbia que esté.
La zorra solo una vez en el lazo se toma.
Quien mal casa, tarde enviuda.
La primera vez que me engañes, será culpa tuya; la segunda vez, la culpa será mía.
La noche para pensar, el día para obrar.
Cacarear y no poner, si malo en la gallina, peor en la mujer.
Nadie apalea a un perro muerto.
Juventud que vela y vejez que duerme, señal de muerte.
Un solo enemigo es demasiado y cien amigos son pocos
El enamorado es el camarada del alma.
Murió, y de niños APRENDIENDO.
Dios nos libre de un tonto y más si es celoso.
Nunca anochece donde se ama.
Más bien poco correctamente que mucho incorrectamente.
Ruego de Rey, mandato es.
Dar palos de ciego.
En Abril, huye de la cocina; más no te quites la anguarina.
Más maestra es la adversidad que la prosperidad.
Cuando el guardián juega a los naipes, ¿qué harán los frailes?.
Lo que obtener no puedo, es lo que más deseo.
El que no tiene mujer, bien la castiga, y el que no tiene hijos, bien los cría.
Año malo para el molinero, bueno para el burro.
Cada ollero alaba su puchero.
El que nace postrero, llora primero.
El cazador no se frota con grasa y se pone a dormir junto al fuego.
El dinero no compra la felicidad.
El trabajo es tan feo que hasta pagan por hacerlo.
No diga ninguno: no puedo aprender, tanto hace el hombre cuanto quiere hacer.
El amor entra por la cocina.
No tiene el corazón amor postrero, siempre el último amor es el primero.
Dinero olvidado, ni agradecido ni pagado.
La necesidad agudiza el ingenio.
Más vale dejar a los enemigos que pedir a los amigos.