El luto de la abuela, corre que vuela, y el del abuelo, lo que dura el duelo.
Bendito sea el mal que a los nueve meses se ha de quitar.
Nunca falta Dios a los pobres.
En enero, enciende la abuela el brasero.
Busca la respuesta en el mismo lugar de donde vino la pregunta
Donde no hay harina todo es mohína.
La mala cama hace la noche larga.
La espina saldrá por donde entró.
Para hilar una mentira, siempre hace falta madeja.
El que bien te quiere no te engaña.
A quién le dan pan, que llore.
Quien debajo de árbol se guarece, dos veces se moja.
Cada maestrillo, tiene su librillo.
No le falte tabaco ni vino a quien hace camino.
Al que mucho se agacha, el culo se le ve.
El buen enero, frío y seco.
Empréñate del aire, compañero, y parirás viento.
Dios está en todos lados pero atiende en la capital.
Pan con pan comida de tontos.
A quien dices tu secreto, haces tu dueño.
El que tiene es el que pierde.
No hay moneda que no pase, ni puta que no se case.
Más vale un "ya" que cien "después se hará".
Donde hablen, habla; donde ladren, ladra.
Después de la tempestad, viene la calma.
Las llaves en la cinta y el perro en la cocina.
A gran culpa, suave comprensión.
Al hablar como al guisar, su granito de sal.
A buen amo, mejor criado.
Quien acomete vence.
El burro cuando está alegre, rebuzna y pee.
El niño regalado, siempre esta enojado.
Grande o pequeña, cada uno carga con su leña.
La vida es una barca, dijo Calderón de la Mierda.
El trabajo del pensamiento se parece a la perforación de un pozo: el agua es turbia al principio, más luego se clarifica.
Ni fraile en boda, ni perro entre ollas.
Dios, cuando hizo el tiempo, lo hizo de sobra.
A ver a un velorio y a divertirse a un fandango
De Tosantos a Navidad es invierno de verdad.
Este es el cuento de María Sarmiento, que fue a cagar y no encontró siento.
No pongas nunca la zorra a guardar gallinas.
La única razón por la que el universo es infinitamente grande, es por que el ser humano es infinitamente pequeño.
Al asno lerdo, arriero loco.
Más vale color en la cara que dolor en el corazón.
Si quieres vivir feliz trágate tu dolor
Ni adobo sin ajo, ni campana sin badajo, ni viudita sin su majo.
Bailar la pieza más larga con la moza más fea.
Los hijos, cuando son pequeños, entontecen a sus padres; cuando son mayores, los enloquecen.
Debajo de mi capa, mate al Rey.
Lo que me debe Juan no me lo puede pagar; pero si se muriera, menos pudiera.