Ningún muerto ha regresado, ni a dar un simple recado.
Este es carne de cañón.
Habiendo un hueso entre ellos, no son amigos dos perros.
A la mal casada, miradla a la cara.
Con aire solano, no hay toro bravo.
Dios retarda la justicia, pero no la olvida.
Guiso recalentado y amigo reconciliado, dales de lado.
Feliz es aquel que aprieta sobre su pecho por una noche o por un año, a una amiga con la faz de luna
Mira que no está el horno para bollos.
Para cura de mis males, me vinieron más pesares.
Tempero de San Miguel, guárdete Dios de él.
Años y desengaños hacen a los hombres huraños.
Se te caes siete veces, levántate ocho.
Más necio es que necio el necio que quiere pasar por sabio.
Cuando la noche es tan oscura que no llegas a divisar tu nariz, estate seguro que el alba está muy cerca.
Agua caliente, salud para el vientre.
Como el azúcar no es arsénico, muchas tumbas están llenas.
Contra gustos no hay nada escrito.
Casa de mantener, castillo de defender.
La cama y la puerta dicen si la mujer es puerca.
Creerse incapaz de algo, es casi ya serlo.
El buen hijo vuelve a casa y cuenta lo que le pasa.
El que se casa fuera, o la trae o la lleva.
Al que da y quita le sale una jorobita.
Demasiado hacer el amor acaba en nada
La labranza no tiene acabanza.
Por la ignorancia nos equivocamos, y por las equivocaciones aprendemos.
El que nace capacho, muere serón.
El niño meón, que calaba siete mantas y un colchón.
Las medias ni pa las mujeres.
El marido celoso nunca tiene reposo.
Daría yo un ojo, porque a mi enemigo sacasen uno.
No se llega al alba sino por el sendero de la noche.
Si eres oveja, te comen los lobos.
Al hombre afligido, no le des más ruido.
El que tiene los pies torcidos no llega a donde quiere.
Bendito sea el mal que a los nueve meses se ha de quitar.
Vale más pan con amor que gallina con dolor.
Abejas y ovejas, en sus dehesas.
Con razón decía Serafín, que el trabajo no tiene fin.
Dar tiro.
De mala ropa no sale un buen traje.
La puta de Toro y la trucha del Duero.
Mientras comemos, ¡qué buenos semos!; cuando ayunamos, ¡qué mal andamos!.
Pan de mi alforja, como el no me falte, todo me sobra.
Las cortinas de una alcoba son como las de un tribunal, y la cama de marfil es parecida a una cárcel
Al pan pan y al vino vino, y el gazpacho con pepino.
Boca de fraile, solo al pedir la abre.
El luto de la abuela, corre que vuela, y el del abuelo, lo que dura el duelo.
Al gallo que canta, le aprietan la garganta.