Según el sapo es la pedrada.
No hay dicha, sino diligencia.
Ninguno muere tan pobre que la ropa no le sobre.
No se puede servir a dos señores.
Un buen día vale por un mal mes
Por lo que uno tira, otro suspira.
Lo que el mismo hombre hiciera, una lengua lo puede destruir.
El beneficio no se encuentra en los hechos, sino en las intenciones
La constancia decisiva, vence al fin la suerte esquiva.
Ni ruin hidalgo, ni ruin galgo, ni ruin letrado.
Las palabras son como las abejas: tienen miel y aguijón.
La mujer casada, con la pierna quebrada y en casa.
Todos los hijos de puta tienen suerte.
Más vale juzgar entre enemigos que entre amigos.
Detrás de la mala suerte viene la buena.
Llueve a cargas, que hecho está donde caigas.
Líbrame Dios del agua brava, que de la mansa me cuido yo.
La honra y el provecho no duermen en el mismo lecho.
De la risa al duelo un pelo.
Ajo, agua y resina; a joderse, aguantarse y a resiganrse.
La pobreza es dura carga, pero hace callo a la larga.
La casa hecha y el hueco a la puerta.
Al que le pique, que se rasque.
Al final, la cabra siempre tira para el monte.
Solo el más necio no aprende lo que los necios enseñan.
Cosa hecha aprisa, cosa de risa.
Niebla en menguante, mal tiempo en adelante.
De lo que ganes, nunca te ufanes; y de lo que pierdes, ni lo recuerdes.
A la fuerza no es cariño.
A quien lucha y suda la suerte le ayuda.
Del mal paño nunca hay buen sayo.
Joven ventanera, mala mujer casadera.
Donde hay provecho, pies y manos, oreja y pecho.
El hijo que quieras más, ése se te irá en graz.
Quien anda con lobos a aullar aprende.
Que uno fume y otro escupa, no es cosa justa.
Juego que tiene quite, no tiene pique.
Ahorra, ahorrador, que y vendrá el derrochador.
Amor es el verdadero precio del amor.
Recibido ya el daño, a tapar el caño.
La puerca tira del tapón
Cuesta arriba o cuesta abajo, echa siempre por el atajo.
La esperanza mantiene.
El que desprecia un centavo deseará después un peso.
Flor sin olor, le falta lo mejor.
Más vale libertad con pobreza, que prisión con riquezas.
Por la Virgen de Lorena, verano fuera.
Vámonos muriendo todos que están enterrando de gorra.
Manos que no dais, ¿qué esperáis?.
Jacinto, no te lo consiento, que mezcles blanco con tinto.