El embustero es un almacén de promesas y de excusas.
Quien asno nació, asno murió.
Contra gustos, no hay disgustos.
Siéntate, si así quieres, sobre el corazón de un león, pero nunca sobre el de un hombre.
Más pija que el Don Bosco.
El que se ríe a solas de su maldad se acuerda.
Una belleza sin gracia es un anzuelo sin cebo
El que estudia diez años en la oscuridad será universalmente conocido como quiera.
Ponte al sol y harás sombra.
La situación está tan mala que si mi mujer se va con otro, yo me voy con ellos.
Cada día gallina, amarga la cocina.
En pleitos de hermanos, no metas las manos.
Encima de la leche, nada eches.
Quien sabe adular sabe calumniar.
Cuando uno está de malas, hasta los perros le ladran.
Desde el día de santa Catalina o nieve o barro
Cuando el andaluz canta, una pena tiene en la garganta.
El que quiera vivir poco, y ese poco con dolor, tome a la noche naranja y a la mañana limón.
La paciencia en un momento de enojo evitará cien días de dolor.
Quien se casa viejo, o pierde la honra o pierde el pellejo.
Enfermedad a plazo fijo, señal es de nuevo hijo.
Pronto y bien no hay quien.
El gorrón tiene que ser sufrido.
Si los tontos volaran, quince años nublado.
El que quiera conquistar tiene que luchar.
Bien canta Marta después de harta.
Lo vergonzoso no es no saber, sino no aprender.
El amor y el dinero no pueden estar ocultos.
La belleza más divina, también defeca y orina.
Amistad de carne y vino no vale un comino.
Amistad que dice no, amistad que se perdió.
El que fue monaguillo y después abad, sabe lo que hacen los mozos tras el altar.
Querer matar dos moscas de un golpe
Matar dos pájaros con una piedra.
Se muere de vergüenza, no de miedo.
Enero mojado, bueno para el tiempo y malo para el ganado.
Ojo que no ve, hombre que no cree.
De pregonero a verdugo, mirad como subo.
Quien bien quiere, bien obedece.
Hacer el primo.
Se quedó sin el pan y sin la torta.
El inferior pecha lo que el superior pega.
El más vistoso color, nunca anuncia lo mejor.
¿A un perdido, quién lo pierde?.
El que a cuarenta no atina y a cincuenta no adivina, a setenta desatina.
Chico de plaza, chico de mala raza.
Las palabras amables no rompen huesos, pero las palabras perversas rompen muchos.
Amar a todos, temer a Dios tan solo.
La cerilla tiene cabeza pero no tiene corazón.
Mientras mees claro y pees fuerte no le temas a la muerte.