Quien del diablo duerme, poco aprende.
Los difuntos, todos juntos.
Peor que chile y agua lejos.
Boca de verdades, cien enemistades.
Gozar al pedir, al pagar sufrir.
Amor sin celos, no lo dan los cielos.
Casa de Dios, casa de tos.
En tierra de abrojos, abre los ojos.
Dad al diablo el amigo que deja la paja y se lleva el trigo.
A quien en su casa era un diablo, cuando se ausenta, tiénenlo por santo.
Amor, pocas veces da placer, y muchísimas dolor.
Ira, miedo y celos fieros, son muy malos consejeros.
Dichosos aquellos cuyos errores cubre la tierra.
Alábate, mierda, que el río te lleva.
Más apaga buena palabra que caldera de agua.
Quien al cielo tira flechas, vuélvensele a la cabeza.
Lo imposible, en vano se pide.
Maldición, y pulgón, y potra, y sabañón, en tal compañón.
Capa de pecadores es la noche, señores.
Bodas buenas y magistrado, del cielo es dado.
Amor y muerte, nada más fuerte.
A tu Dios y Señor, lo mejor de lo mejor.
La oración breve sube al cielo.
Idos y muertos, olvidados presto.
Cielo a corderos, agua a calderos.
El que ama el peligro, en él perece.
Más vale muerte callada que desventura publicada.
El diablo no sabe por diablo, sino por viejo.
El que da lo que tiene antes de la muerte merece que le den con un canto en los dientes.
Del que mucho cela a su mujer, guardate como de Lucifer.
Reniego de quien en Dios no cree y lo va a decir en concejo.
El fraile, la horca en el aire.
La que al diablo su carne dio, ofreció sus huesos al Señor.
No hay quien escupa al cielo que a la cara no le caiga.
Quién no gusta del vino, de Dios espere el castigo.
Agua, agua, que se quema la fragua.
Cuidado, que el diablo es puerco.
La liebre y la puta, en la senda la busca.
Dios da bragas a quien no tiene culo.
Al enemigo, ni agua.
Cosa cumplida, solo en la otra vida.
No se debe escupir al cielo.
Orgullo, riqueza y hermosura son nada en la sepultura.
Quien no es para más, de hambre en su tierra perecerá.
Alabanzas y regalos, malos tratos.
La mala paga , aunque sea en paja.
Quien da lo suyo antes de la muerte, que le den con un mazo en la frente.
Quien se quemare, que sople.
Al miserable y al pobre, la pena doble.
La vida es una cuarentena para el paraíso.