Todos los blancos tienen un reloj, pero jamás tienen tiempo.
Bestia prestada, mal comida y bien caminada.
Los hijos de Verdolé, que le enseñan a su padre a joder.
Para un madrugador, uno que no duerma.
A cucharón grande pa' quitar el hambre.
Bueno es el cilantro, pero no tanto.
Al que escupe para arriba, le cae en los ojos.
Boñiga de Abril, tira manchas mil.
De lo que come el grillo, poquillo.
Ni amigo jugador, ni tahúr mal bebedor.
La morcilla reciente, cómela con tu pariente.
Amistad de boquilla, no vale una cerilla.
Va que ha (te vas a quedar, frase dicha por los "abuelos" a los cabos al finalizar la mili).
Castiga a los que te envidian haciéndoles el bien.
Coces de yegua, amor es para el rocín.
A hijo malo, pan y palo.
Más vale gordo que dé risa que flaco que dé lástima.
Castigo de uno, escarmiento de muchos.
En casa de Gonzalo, manda más la gallina que el gallo.
Quien mucho desea, mucho teme.
Por dinero baila el perro, y por pan si se lo dan.
El dinero hace al hombre entero.
Boca que se abre, o quiere dormir o está muerta de hambre.
Al amigo falso, tómelo el cadalso.
Bueno es el amigo, querido el pariente, pero pobre tu bolsillo si dentro no hay nada.
El más eficaz remedio, contra el guache: guache y medio.
La cerilla tiene cabeza pero no tiene corazón.
Quien envidioso vive, desesperado muere.
Quien escurre el bulto, se evita el insulto.
La sangre del pobre el rico se la come.
Quien te toca y se chupa los dedos, si te mueres, te comerá
Quien coma la carne, que roa el hueso.
Más grande que el apetito, el ojo que mide el frito.
Cuando pica un gran pez, suelta la caña, no sea que te largues tras él.
Al bueno por amor y al malo por temor.
Perdona al ofensor y saldrás vencedor.
Asno de gran asnedad, quien pregunta a una mujer su edad.
El que se pica, ajos come.
El hombre que no sabe sonreír no debe abrir la tienda.
Un hombre es juzgado por la compañía que lo rodea.
Vísteme despacio que estoy de afán.
Quién guarda dos termiteros, vuelve de vacio.
Va la moza al río, calla lo suyo y cuenta lo de su vecino.
Ni santo sin estampa, ni juego sin trampa.
Esto es de rompe y rasga.
Redondear la arepa.
Hacer bailar el trompo en la uña.
Adiós, Blas y que Dios te lo pague, ya te vas.
Alcalde que por momentos se dispara, háganle arrimar la vara.
La mujer y la gata, son de quien las trata.