Mano blanca y gordezuela, puesta sobre el corazón, aumenta la palpitación.
Abriga bien el pellejo si quieres llegar a viejo.
Lo quiere como la mula a la carreta.
Al buen callar, llaman Santo.
Trece morcillas tiene un cerdo, ni te las doy ni te las cuento.
Inútil como cenicero en moto.
El perdigón y el gallo, por Mayo.
Variante: El perro y el niño, donde le ponen cariño.
Quien sabe, sabe.
Na noite de san Xoán, non queda na casa nin o can. En la noche de San Juan, no quedan en casa ni los perros.
Llanero no bebe caldo ni pregunta por camino.
Saber callar es una prueba de sabiduría que buscan pocos hombres.
Río, señor, horno, mulo ni molino, no lo tengas por vecino.
Cuando Dios dio púas al erizo, bien supo lo que hizo.
La hacienda, el dueño la atienda.
El que mata por los Santos, en el verano come cantos.
La necesidad tiene cara de hereje.
Haz bien y no mires a quien.
Aprendiz de todo, que maestro de poco.
En gran aprieto, espera más del vecino que del nieto.
En casa del mezquino, más manda la mujer que el marido.
Ave de pico, no hace al amo rico.
Duerme más que un gato con anemia.
El ama brava, es llave de su casa.
Lo mejor que hizo Dios fue un día detrás del otro.
De corsario a corsario, no se pierden sino los barriles.
Aquel que guarda siempre tiene.
Acudir a los palabras y no a los puños, como es propio del caballero.
A gran calva, gran pedrada.
No es villano el de la villa, sino el que hace la villanía.
No hay mula que no patee, ni mujer que no lo de.
Pasar por alto el gran saco de los defectos propios y censurar el saquito de los defectos de otro.
Lo que haces, encuentras.
No le mires la espiga en el ojo ajeno, sin ver la que hay en el tuyo.
No hay tonto para su provecho.
Náufrago que vuelve a embarcar y viudo que reincida, castigo piden.
No pica la abeja a quien en paz la deja.
El que escupe para arriba en la cara le cae.
Buen esfuerzo vence a la mala ventura.
Nobleza obliga.
El hambre es una fea bestia
El día que hayais envenenado el último río, abatido el último árbol, y asesinado el último animal, os dareis cuenta que el dinero no se puede comer.
El árbol deshojado es el amante de los ciclones.
Jugar al abejón con alguien.
Después del burro muerto, la cebada puesta en el rabo.
La manda del bueno no es de perder.
El que se va sin que lo echen regresa sin que lo inviten
Sirve a señor noble, aunque sea pobre.
El que se fue a Barranco perdió su banco!
El buey no es de donde nace, sino de donde pace.