De mozo rezongador nunca buena labor.
El muerto delante y la griteria atrás.
De chicos es el temer y de grandes el atrever.
Gran hidalguía y la despensa vacía.
Puta arrepentida, del Carmen vestida.
Buena carrera del buen caballo se espera.
Celosillo es mi marido y yo me río, porque cuando él se va, yo ya he venido.
Dar una de cal y otra de arena.
Más se junta pidiendo que dando.
Cada cosa en su lugar, ahorra tiempo en el buscar.
La luz de alante es la que alumbra.
Dan el ala para comerse la pechuga.
De Dios hablar, y del mundo obrar.
De pregonero a verdugo, mirad como subo.
Cada loco con su tema.
La cama, el fuego y el amor, nunca te dirán vete a tu labor.
De una gota de un tintero ¡cuánto malo y cuánto bueno!.
Cuando el español canta, o está enfadado o poco le falta.
El matrimonio es como el flamboyán, empieza con flores y termina con vainas.
Hasta la belleza cansa.
A ti te las digo, Pedro; si por ti las toma Juan, es que también a ti te van.
Lo comido por lo servido.
Variedad es causa de amenidad.
A pobre viene quien gasta más de lo que tiene.
Qué bonita es la vergüenza, mucho vale y poco cuesta.
El que nada debe, nada ha adquirido a plazos.
La muerte a unos da buena a otros mala suerte.
Bendita la muerte, cuando viene después de bien vivir.
Hay que dar para recibir.
Le estas buscando los tres pies al gato y te van a salir los cuatro.
Sin bolsa llena, ni rubia ni morena.
Zumo de uvitas suaves, ¡qué bien sabes!.
Amigo bueno, solo Dios del cielo.
Quien desprecia, comprar quiere.
A cautela, cautela y media.
Año de avellana, año de ratoncillos y de nieve.
A mal viento va esta parva.
Pan de panadero y agua de regato, hincha la barriga y estira el espinazo.
Mucho apretar, listo aflojar.
Hacer que hacemos, y no hacemos nada.
Por lo que uno tira, otro suspira.
La que tiene cara honrada, no encuentra puerta cerrada.
Digo y redigo que la breva no es higo.
La casa la hace el hombre y el parentesco la mujer.
Hijos crecidos, trabajos llovidos. Hijos casados, trabajos doblados.
Nunca es mal año, por mucho trigo.
Dios castiga, sin palo y sin cuarta.
La suerte es de los audaces.
De todos modos, Juan te llamas.
Aún no ensillamos y ya cabalgamos.