Mejor que juntar las manos para rezar, es abrirlas para dar.
Muchas personas son como los relojes: indican una hora y tocan otra.
El trigo y la mujer a la candela parecen bien.
A otro perro con ese hueso.
No hay plazo que no llega, por largo que sea.
Por carne, vino y pan, deja cuantos manjares han.
Dios lo da y el diablo lo guisará.
A la mujer y a la cabra, la cuerda larga.
Casa de padre, viña de abuelo y olivar de bisabuelo.
Calenturas de Mayo, salud para todo el año.
Donde no llega la mano, llega la espada.
Llegaste como agua en Mayo.
Uno a meter y otro a sacar, el primero ha de llorar.
Engañosa es la gracia, y vana la hermosura.
Date prisa, pero no corras.
Sé templado en el beber, considerando que el vino demasiado ni guarda secreto ni cumple palabra.
Tengo una buena capa, pero está en Francia.
Disfruta cada momento porque la vida es corta.
Cuatro cosas hay que nunca vuelven más: una bala disparada, una palabra hablada, un tiempo pasado y una ocasión desaprovechada.
Donde el corazón se inclina, el pie camina.
Cambios de tiempo, conversación de estúpidos
El que algo quiere, algo le cuesta.
El hijo prodigo, siempre vuelve a casa.
Es más popular que la adelita.
Carga que con gusto se lleva, no pesa.
Tarde en casar y malcasar, son a la par.
La novia del estudiante nunca llega a ser la esposa del profesionista.
Juntando los bienes con los males, resultan todos los años iguales.
Ante la duda, la Charly.
Por la plata baila el mono.
Fiar, en Dios y en otro no.
Todo, no importa cuán finamente esté hilado, acaba finalmente saliendo a la luz
Salud, dinero y buen vino, e irme a la gloria de camino.
Quien coma la carne, que roa el hueso.
Juntos por el mundo van el bien y el mal.
Año de heladas, año de parvas.
Esto es pan comido.
Ninguna maravilla dura más de tres días.
Golpear la cabeza contra un muro de ladrillos
Cada gallina a su gallinero.
La bebida despinta al barniz y descubre al hombre.
Al que tiene mujer hermosa, finca en frontera o viña en carretera, nunca le faltará guerra.
Saber es poder.
Habla cuando te hablen; acude cuando te llamen.
La virtud loada, crece.
El que la deba, que la pague.
Le dan en el codo y cae en la caja de ahorros.
No hay plazo tan lueñe que no lo tema el que debe.
Juicios tengas, y los ganes.
Adiós, Blas y que Dios te lo pague, ya te vas.