Casa sin hijos, higuera sin higos.
La buena hilandera, con el rabo del asno, hilaba su tela.
Tu mujer te pedirá disculpas cuando la luna se caiga.
Casa con dos puertas, mala es de guardar.
Allega, allegador, para buen derramador.
Gato que mucho se lava, anuncia agua.
Quien escucha lo que no debe oye lo que no quiere.
Al pino por donde vino.
Por puerta abierta ladrones entran.
El amor y el reloj locos son.
Para enero, oliva en el brasero.
El agua fría es de abajo hacia arriba.
Esta vida es un fandango, y el que no la baila es chango.
Las calamidades son la piedra de toque de un hombre valeroso.
¿De que vas, Santo Tomas?
El que se afloja se aflige.
Los hijos de Verdolé, que le enseñan a su padre a joder.
Te gires como te gires, tu culo sigue atrás.
La constancia es la mayor de las quimeras del amor
El bien hacer abre cien puertas, y el mal agradecer las cierra.
De la noche en la espesura, hasta la nieve es oscura.
La mujer loca, por la vista compra la tela.
Cuando comienzan las uvas a madurar, comienzan las mozas a bailar.
Suerte, y al toro.
Mala yerba, mucho crece.
Dale un golpe a todas las plantas y ninguna caerá
El mundo es un pañuelo [a veces lleno de mocos].
Gracias pierde quien promete y se detiene.
Ata bien y siega bajo, aunque te cueste trabajo.
Can que mucho ladra, ruin es para casa.
Quien se aconseja a sí mismo se enfada
Entre padres y hermanos no metas tus manos.
Dios le da legañas al que no tiene pestañas.
Comparte la carga y ésta será más ligera.
Tripa vacía, corazón sin alegría.
El embustero es un almacén de promesas y de excusas.
Dios da la harina y el Diablo la maquila.
Fía y vende bien, que la paga ella se bien.
El que quiera coger miel, que cate por San Miguel; el que quiera coger cera, que cate por las Candelas.
Más fuerte era Sansón y le venció el amor.
Bolsillo vacío, trapo le digo.
Agua que no fluye se vuelve pantano y apesta.
Al loco y al toro, dale corro.
Si sales a navegar, no te canse el preparar.
Quien se viste de mal paño, dos veces se viste al año.
El casado casa quiere.
Bien de escudos y blasones, pero mal de pantalones.
El hombre donde nace, el buey donde pace.
A las andadas volví, pronto me arrepentí.
De casa del abad, comer y llevar.