El hombre donde nace, el buey donde pace.
Más caliente que un brasero, la bragueta de un herrero.
Entra, bebe, paga y vete.
Vaca de dos amos, ni da leche ni come grano.
El que en Abril riega, en Mayo siega.
Da una sola campanada, pero que sea sonada.
A refajo verde, ribete encarnado.
La letra, con sangre entra.
La suerte nunca da, solo presta.
Que bien va la Virgen y los cucuruchos bien clavados.
Para llegar a saber, aceite del velón has de oler.
No gusta del beso y estira el pescuezo.
Pan y vino es media vida, la candela la otra media.
Las boñigas de los caballos no son higos
La vida es una sorpresa continua
Jurar como carretero.
A amor y fortuna, resistencia ninguna.
Riña por San Juan, paz para todo el año.
La mucha luz deslumbra y no alumbra.
Aire colado, a muchos ha matado.
El pájaro que revolotee menos, permanecerá más tiempo en el vuelo.
La mujer y la burra, iguales de testarudas.
Confianza, en Dios y en que sea gruesa la tabla.
Berzas y nabos, para en uno son entrambos.
Flores pintadas, no huelen a nada.
Jugar bien sus cartas.
Al endeble todos se le atreven.
¿Usted qué come que adivina?
Irse con la soga entre los cachos.
Ir de trapillo.
Agarrando aunque sea fallo.
Nada abriga mejor que el calor de una sonrisa.
Cuentas claras conservan amistades.
Tranquilidad viene de tranca.
Dios da las nueces, pero no las parte.
Corre más una loca en chanclas.
En Octubre de la sombra huye, pero si sales al sol, cuida de la insolación.
Amistad, con todos; confianza, con pocos.
El tono afectuoso cautiva el oido.
Dos perros difícilmente se ponen de acuerdo sobre el mismo hueso
Amante atrevido, de la amada más querido.
Brasero que calor no da, ¿para qué está?.
Tu colmenar no catar, hasta no vendimiar.
Más se junta pidiendo que dando.
El que anda pidiendo prestado, no tardará en andar con lamentaciones.
La esperanza alegra el alma.
Del árbol caído, todos hacen su asiento.
Por San Martín, trompos al camino.
Quien te ha visto y quien te ve.
¿Qué sabe el chancho de estrellas si nunca mira p'al cielo?.