Ron, ron; tras la capa te andan.
Siempre se le aparece la Virgen a los pastores.
Más raro que perro verde
Amigo reconciliado, doble enemigo
No siempre llega primero, quien camina más ligero.
No alabes el día hasta que haya llegado la tarde; no alabes a una mujer hasta su pira; no alabes una espada hasta haberla probado; no alabes a una doncella hasta que se haya casado; no alabes el hielo hasta haberlo cruzado; no alabes la cerveza hasta haberla bebido.
Nobleza, obliga; y agradecimiento liga.
Nunca llueve hasta que Dios no quiere.
Campanitas de Toledo, óigoos y no os veo.
El viajero que sed siente, se agacha y besa la fuente.
Las frutas lozanas, incitan las ganas.
Hay que poner las cartas sobre la mesa.
Panadera érades antes, aunque ahora traéis guantes.
Guarniciones y crin dan venta al rocín.
No tienes dedos para el piano
Quien su palabra no mantiene, a las consecuencias se atiene.
Le dijo el grajo al cuervo: quítate allá, que tiznas.
Hay mujeres que tienden a subir, y hay otras que suben a tender.
Puerta de villa, puerta de vida.
Toro y gallo, y trucha y barbo, todo en Mayo.
Lo que haces, encuentras.
La gente discreta, no suelta la jeta.
La vida es aquello que te va sucediendo mientras tu te empeñas en hacer otros planes.
Zapatero remendón, en el hombre lleva el don.
Cada uno tiene sus gustos; por eso hay ferias.
Caballo de andadura poco dura.
Favorecer a un bellaco, es echar agua a un saco.
Agua blanda en piedra dura, tanto da que hace cavadura.
Por San Isidro labrador, se va el frío y viene el sol.
Ya los pájaros le tiran a la escopeta.
Id a la feria y veréis como os va en ella.
Están separados, como el agua y el aceite.
Puta me veas y tú que lo seas.
El juego destruye más que el fuego.
Juzgué de ligero y arrepentirme presto.
La desgracia también visita a los ricos, pero a los pobres lo hace dos veces.
Quien su origen no conoce, su destino desconoce.
A gran subida, gran caída.
Estar armado hasta los dientes
A quien a soplos enfría la comida, todos le miran.
Emborrachar la perdíz
Casa hecha, bolsa deshecha.
Al que no fuma ni bebe vino, le huele la boca a niño.
La mujer sabía edifica su casa; más la necia con sus manos la derriba.
Entre puntada y puntada, una miradita a cuantos pasan.
Ajo dulce ni leño sin humo.
La costumbre de jurar y jugar, mala es de dejar.
De esperanzas vive el hombre, pero muere de desilusiones.
Su ladrido es peor que un mordisco
Con pañuelo de seda vas a la arada, señal de tener mucho o no tener nada.