Mayo templado, mucha paja y poco grano.
La señora ostentación, echa la casa por el balcón.
Mi marido es tonto y yo vivaracha; cuando yo salto, el se agacha.
Con pañuelo de seda vas a la arada, señal de tener mucho o no tener nada.
Por Santa Catalina, la nieve se avecina.
Acometer hace vencer.
El que ha derramado sus gachas de avena no puede recogerlas todas
De fuera vendrá quien de casa me echará.
Tiempo pasado, con pena recordado.
Centeno en polvo, cebada en lodo y trigo en todo.
Fuerza sin maña no vale una castaña.
Al galán y la dama, el diablo los inflama, y la ocasión le hace la cama.
Hacer buenas (o malas) migas.
Por una alegría mil dolores
Bachiller, baila, chilla y sabe leer.
Yo que me callo, me quedo sin gallo.
La flecha que indica el camino y el sendero que conduce a la cumbre se llama acción
El que mucho ofrece, poco da.
Mientras vas y vienes, por el camino te entretienes.
Quien siembra si llueve, el día pierde.
Bolsa que mucho clama, pronto se acaba.
Después de vendimiar siempre sobran cestos.
La hermosura, revuelta, mas la fea, ni compuesta.
Nunca llueve a gusto de todos.
Juego que tiene revancha, no hay que tenerle miedo.
Ambicioso subido, pronto caído.
El papel puede con todo.
Adonde va el violín, va la bolsa.
Boca que mucho se abre, o por sueño o por hambre.
Cuando Marzo va a mediar, el invierno ha de acabar.
Mujer con toca, dos veces si.
A su tiempo maduran las brevas.
A dos días buenos, cientos de duelos.
Una a una, pronto se le acaban al racimo las uvas.
Besos y abrazos no hacen muchachos.
Año de espigas, anuncio de buenas migas.
La fortuna enloquece a lo mismos que favorece.
Oye, ve y calla, y vivirás vida holgada.
La ocasión asirla por el guedejón.
O errar o quitar el banco.
Cantando y cantando, las penas se van aliviando.
Buena burra hemos comprado.
Hay algo más en ello que un arenque vacío
Como me crecieron los favores, me crecieron los dolores.
Pan, vino y carne, crían buena sangre.
Jugar vive pared en medio del hurtar.
En nochebuena y en Navidad, la brasa de casa más caliente está.
A burro viejo, poco forraje.
Confesar a monjas, espulgar a perros y predicar a niños, tiempo perdido.
Que no te preocupe de quién es la casa que se quema mientras puedas calentarte con las llamas