Hay tres cosas que nunca podran recuperarse: la flecha lanzada, la palabra dicha y la oportunidad perdida.
Por San Eugenio, la leña en el hogar y las ovejas a encerrar.
Del aire se mantienen los camaleones, pero no los hombres.
Dios castiga sin dar palos, a los buenos y a los malos.
Los pies van donde va el corazón
A hija casada, los yernos a la puerta.
Bebe el vino en vidrio; y si el vino es generoso, en cristal precioso.
A malos ratos, buenos tragos.
A la ruin oveja la lana le pesa, y al ruin pastor el cayado y el zurrón.
Ni sobra el que viene, ni falta el que se va.
Va para atrás como el cangrejo.
Ningún pescador de caña ni molinero de viento, necesita un escribano para hacer testamento.
Guarda y no prestes; porfía y no apuestes.
La casa, la mujer la hace o deshace.
Quién no gusta del vino, de Dios espere el castigo.
A fullero, fullero y medio.
Promesa de enamorado, promesas de marinero
Un ángel para prestar y un diablo para cobrar.
¿Cómo ha de actuar mi corazón? ¿Acaso en vano venimos a vivir, a brotar sobre la tierra?
No dispongas para ti pesos con defecto: serán abundantes en penas por la voluntad del Dios.
Solano, ni en invierno ni en verano.
Recuerda, si hay tormenta habrá arco iris.
La mujer hilando, y el hombre, cavando.
En las cuestas arriba quiero mi burro, que las cuestas abajo bien me las subo.
Reniego del árbol que a palos ha de dar su fruto.
Lo mismo dijo un fraile y se la clavaron en el aire.
Buey lerdo, bebe agua turbia.
Casadme, padres, casadme, que el cuerpo me arde.
El hombre propone y Dios dispone.
Quien bebe vinagre teniendo buen vino, ¿qué no haría conmigo?.
Predico, predico, y yo soy el más borrico.
Donde están los hechos, no son necesarias las palabras.
Boca abierta, dientes de oro.
Manjares y buenos vinos, no son para los cochinos.
Vuelta al cuidado, que canta el gallo.
Una deuda, veinte engendra.
Vergüenza y virginidad, cuando se pierden, para la eternidad.
Cuando bebas, no manejes; se te puede dar vuelta el vaso.
Quien poda en Mayo y alza en Agosto, ni coge pan ni mosto.
Revuelto el trigo con la cebada, no vale nada.
Quien amigo es del vino, enemigo es de sí mismo.
Los frailes en jubón, hombres son.
Por la sotana del vicario sube la moza al campanario.
Todos son unos, muertos y difuntos.
De vaca vieja, novilla brava.
La virtud hace nobles y el vicio innobles.
Dios nos libre del día de las alabanzas.
El que mal se maneja, despacio padece.
Hasta el más delgado pelo, hace una sombra en el suelo.
Donde quiera que fueres, haz lo que vieres.