Bolsa, mujer y espada, no quiere andar prestada.
Hasta el más delgado pelo, hace una sombra en el suelo.
Quien castiga con ira, más se venga que castiga.
Precaverse contra un posible percance.
Si quieres hacer reír a Dios, ¡Cuentale tus planes!.
La lluvia de Abril cabe en un barril.
Al son que me tocan bailo.
El flojo trabaja doble.
Las caras nos vemos, más los corazones no.
Bueno es dar, y sin embargo, no conviene ser muy largo.
Dí lo que quieres, que yo no estoy en casa.
Las novedades son la sal de la vida.
A caballo grande, grandes espuelas.
El ceremonial es el humo de la amistad
Si los dos esposos son gastadores, la casa se quema por los cuatro costados.
Al pan pan y al vino vino.
Manda y descuida; no se hará cosa ninguna.
El viejo tiene la muerte ante sus ojos, el joven a su espalda.
Buena Voluntad hace que el camino sea más corto.
Abierto el cajón, convidado está el ladrón.
Nuestro amor es como la llovizna que cae quedamente, pero desborda el río.
Deudas tienes y haces más, si no mientes, mentirás.
El que de rosas de comer al burro, cobrara con un rebuzno.
Indio que mucho te ofrece, indio que nada merece.
Saco lleno no se dobla. Saco vacio no se para.
Hay amores que matan.
Se las sabe por libro
A rocín viejo, cabezada nueva.
Fruta verde, los hombres la compran y los pájaros no la quieren.
Cuando el gavilán vuela alto, es porque busca gallinas.
El perro que da vueltas, se echa en la ùltima.
El que da lo que tiene a pedir se atiene.
Amigo y casa vieja, para otro los deja.
Mucha xente xunta, algo barrunta.
Buen porte y buenos modales, abren puertas principales.
Anda caliente, come poco, bebe asaz, y vivirás.
Por año nuevo, trigo y vino y tocino, ya es viejo.
Ni camino sin atajo ni campana sin badajo.
A caballo que vuela, ¿para qué la espuela?.
El corazón no habla, pero adivina.
A pájaro muerto, jaula abierta.
Las cruces son las escaleras al cielo.
El interés tiene patas.
Redondear la arepa.
Ni adobo sin ajo, ni campana sin badajo, ni viudita sin su majo.
El que pestañea pierde.
Las visitas son como los pescados, que a los tres días ya huelen.
Uva a uva llenaba la vieja la cuba.
Quien no se arriesga, no pasa la mar.
De veinte a sesenta, cornamenta.