Intelecto apretado discurre que rabia.
Qué sabe el burro del canto del ruiseñor.
De usar y abusar, hay el canto de un real.
Una cosa es con guitarra y otra con violín.
Junio, hoz en el puño, de verde y no de maduro.
Por la víspera se conocen las fiestas.
Agua de Duero, caldo de pollos.
Entre los extremos de cobarde y de temerario está el medio de la valentía.
El que calla, no dice nada.
Cada cual siente sus duelos y pocos los ajenos.
Quien gasta y miente, su bolsa lo siente.
Dos pueden mentir hasta que un tercero cuelgue.
Cuando viene la golondrina, el verano está encima.
Dar puntadas.
Sufre callando lo que no puedes remediar hablando.
Las cañas se vuelven lanzas.
Hacer más daño, que un buey por un tejado.
Boca cerrada, más fuerte es que muralla.
La montaña es pesada, pero una mariposa levanta a un gato en el aire.
Las palabras son como las piedras, que no se pueden revocar.
Por fuerte que seas, siempre existe otro más poderoso que tú
Marzo se lleva la culpa y Abril la fruta.
Yunta buena o yunta mala, el buer arador, bien ara.
Cuando a Roma fueres, haz como vieres.
Es mejor sudar que temblar
Murmura la vecina de la casa ajena, y no murmura de la suya que se le quema.
Torres más altas cayeron.
Ida la del cuervo, que se fue y no ha vuelto.
Amistades que son ciertas mantienen las puertas abiertas.
Aquí paz y en el cielo gloria.
Caballito de cartón, ni andante, ni galopante, ni trotón.
Indio, pájaro y conejo, en tu casa ni aún de viejo.
No fíes ni porfíes, ni prometas lo incierto por lo cierto.
En bien cortar y en vino echar, bien veo quién me quiere bien y quién me quiere mal.
Los besos de las mujeres son como las cuentas de un rosario, en saliendo la primera salen todas las demás.
Dios, si da nieve, también da lana.
Cada cual conoce el trote de su caballo.
El que está en el molino es el que muele, y no el que va y viene.
Con palabras y más palabras no se llena la media fanega.
Las cosas caen por su propio peso.
Alguacil en andar y molino en moler, ganan de comer.
El sordo no oye, pero bien que compone.
A las balas no hay que tenerles miedo; hay que tener miedo a la velocidad con la que vienen.
Años y desengaños hacen a los hombres huraños.
Amor forastero, amor pasajero.
Cuidado que hay golondrinas en los alambres.
El que todo lo quiere vender, presto quiere acabar.
Hablar más que lora mojada.
La Cruz, la viña reluz.
Más apaga buena palabra que caldera de agua.