Abril, aguas mil y todas caben en un barril.
Líbreme Dios de moza adivina y de mujer latina.
Más que fuerza vale maña, que el ingenio nunca engaña.
Quien amaga y no da, miedo ha.
Malo vendrá que bueno me hará.
Se pudo una vez, se podrá de nuevo.
El pan caliente, mucho en la mano y poco en el vientre.
Al cabo de los años mil, vuelven las aguas por donde solían ir.
Cuando el pobre lava, llueve.
Entre hermano y hermano, dos testigos y un escribano.
A cada cual mate su ventura, o Dios que le hizo.
Una olla y una vara el gobierno de una casa.
Ni bebas agua que no veas, ni firmes carta que no leas.
Los años nos enseñan muchas cosas que los días ignoran
La ausencia es al amor lo que al fuego el aire: que apaga al pequeño y aviva al grande.
Buen vino y sopas hervidas, le alargan al viejo la vida.
Quien se vuelve dulce miel, las moscas dan cuenta de él.
De fuera venga quien la tea nos tenga.
De lo perdido, lo que aparezca.
En trece y martes ni te cases ni te embarques ni vayas a ninguna parte.
La fortuna a los audaces ayuda.
Vivir es morir lentamente.
De arriero a arriero no pasa dinero.
De Marzo a la mitad, la golondrina viene y el tordo se va.
El que asierre yarumos, que aguante las hormigas.
La suerte y la muerte no escogen.
El frío conoce al desnudo y el mosco al arremangado.
No hay nada nuevo bajo la capa del cielo.
El agua fluye abajo, y el hombre va arriba.
Las cosas lo que parecen.
De pregonero a verdugo, mirad como subo.
Huerto, mujer y molino, quiere uso continuo.
¿El azar? Pero si es Dios de incógnito
A un traidor, dos alevosos.
La leña verde, mal se enciende.
Escucha el silencio... que habla.
En casa del que jura, no faltará desventura.
Cabeza fría, pies calientes y culo corriente, dan larga vida a la gente.
Agua al higo y a la pera vino.
Tiempos pasados fueron mejores.
De un golpe no se derriba un roble.
Con fabes y sidrina, nunca falta gasolina.
Cada hijo de vecino tiene sus hechos por padrino.
Un hombre puede lo que sabe
A la mañana los montes, y a la tarde las fontes.
Cuando el sol se da la vuelta, a la mañana siguiente el agua llega a los pies
La respuesta mansa, la ira quebranta.
El hombre está hecho para el trabajo y el ave para volar.
La carne ha bajado y los pulmones han subido.
A gran salto, gran quebranto.