¡Sálvese el que pueda que la barca esta haciendo agua!
Casado que vuelve a casa manivacío, ese es baldío; casado que vuelve a casa manilleno es bueno.
Se habla de buenas acciones sin llevarlas a cabo y se hacen buenas acciones sin hablar de ellas
La mujer casada y honrada, la pierna quebrada.
Más vale dos bocados de vaca que siete de patata.
A quien debas contentar, no procures enfadar.
Amistad por interés, no dura porque no lo es.
Calvo vendrá que calvo me hará.
Amor y aborrecimiento no quitan conocimiento.
Un asno siempre da las gracias con una coz.
Muerte y venta deshace renta.
El que bien tiene y mal escoge, por mal que le vaya que no se enoje.
Las palabras son las hojas, los actos son los frutos.
No hace tanto daño la zorra en un año, como paga en un día.
A canto de pájaro y a gracia de niño no invites a ningún amigo.
A la galga y a la mujer, no la des la carne a ver.
Lo estancado se pudre.
Faltriquera abierta, el dinero se vuela.
Recobrar la salud y sostener el fuero, no se hace sin dinero.
Una cosa es predicar y otra distinta dar ejemplo.
No voy a misa porque estoy cojo, pero a la taberna me voy poquito a poco.
El café es: Negro como la noche. Fuerte como el pecado. Dulce como el amor. Caliente como el infierno.
Quien calla otorga
Regla para bien vivir, callar después de ver y oir.
Díjome mi madre que porfiase, pero que no apostase.
Amor hace la llaga, y él, la sana.
Dios te guarde de hombre que no habla y de can que no calla.
Con salud y dinero, hago cuanto quiero.
Con persona de pelo panojo, mucho ojo.
De pastores, pastoradas y si te embobas alguna pedrada.
Humildad y paciencia, ambas van por una senda.
Ya no hay fiadores: matáronlos los malos pagadores.
Del que tiene dineros suenan bien hasta los pedos.
Sabe tanto, que sabe a mierda.
Buey sin cencerro, piérdese presto.
Si encuentras una gran deuda contra un pobre, divídela en tres partes: perdona dos y mantén una.
Agua que a algo huele o a algo sabe, otro la trague.
Como quitarle el poto a la jeringa.
El que se viere solo y desfavorecido, aconséjese con los refranes antiguos.
No paga los platos rotos, pero arma los alborotos.
El joven busca la felicidad en lo imprevisto, el viejo en la costumbre
Cada día tiene su refrán y su afán.
Mal haya el romero que dice mal de su bordón.
De fuera venga quien la tea nos tenga.
Haz bien y no acates a quien.
La lengua unta y el diente pincha
Puta me veas y tú que lo seas.
La envidia va tan flaca y amarilla porque muerde y no come.
Una uva a ratitos, abre el apetito.
Al que Dios ha de ayudar, sábele bien hallar.