¿Riñen los amos?. Mal augurio para los criados.
Magra olla y gordo testamento.
Juzga el ladrón, en su saña, a todos por su calaña.
A palabras de borrachos oídos de cantinero.
El juez perverso, condena a la paloma y libra al cuervo.
No des a guardar el fiambre, a quien vive muerto de hambre.
Uno de los mayores placeres de la vida es hacer aquello que los demás dicen que no podemos hacer.
Vaca de dos amos, ni da leche ni come grano.
Mear claro y recio deja al médico por necio.
Zanja tu cuestión por albedrío de buen varón.
La taleguilla de la sal, mala de sustentar.
Un beso robado no se devuelve fácilmente.
A caballo ajeno, espuelas propias.
Uva a uva llenaba la vieja la cuba.
Ni la pobreza obliga a nadie a robar, ni la riqueza lo evita.
Agua blanda en piedra dura, tanto da que hace cavadura.
En casa de mi vecino, cuando no hay para pan, hay para vino.
Lleva la burra la carga, más no la sobrecarga.
El amor y la fe, en las obras se ve.
La zorra vieja en el lazo se mea.
La liebre que has de matar, cuesta abajo la has de echar.
Unos visten el altar, para que otros digan la misa.
Estrenar casas y domar potros, otros.
En la variación consiste el gusto.
Hijos casados, trabajo doble.
Cuando estamos buenos, damos consejos a los enfermos.
De lo ajeno, gastar sin miedo; de lo propio, poquito a poco.
Va que ha (te vas a quedar, frase dicha por los "abuelos" a los cabos al finalizar la mili).
Quiere meter la cuerda y sacar listón.
La fuerza no es un remedio
A dos palabras tres porradas.
A los amigos, el culo; a los enemigos, por el culo; y a los indiferentes, la legislación vigente.
La astucia del que no tiene astucia es la paciencia.
Una lechuza, bienestar donde se posa y malestar donde canta.
Tabaco, vino y mujer, echan al hombre a perder.
Que cada cual se rasque con sus uñas.
Buscarle cinco pies al gato.
Más vale poco que nada.
Oídos que bien oyen, consejos encierran.
En la hacienda o el hogar, mejor atajar que arrear.
El que no tiene vergüenza, toda la calle es suya.
Los defectos de la gente, no hay que mirarlos con lente.
El que habla de más, cansa; y el que habla de menos, aburre.
La mujer que buen pedo suelta, no puede ser sino desenvuelta.
Al que le venga el guante que se lo calce.
Quien tiene buen asiento, no haga movimiento.
La hacienda bien ganada con afán se guarda.
Puerta de villa, puerta de vida.
A la hembra desamorada, a la adelfa le sepa el agua.
Contra los males de amor, cucharadas del olvido, con fomentos de otro amor; pero.