El hombre se arropa, hasta dónde la sábana le llegue.
Alegría y tristeza muerte acarrean.
Lambiendo culos subió Miguel, y ahora le lamben el culo a él.
El dolor embellece al cangrejo.
El ignorante y el ciego caminan a tiento.
El que come queso sin pelar, come mierda sin cesar.
Casa con dos puertas, mala es de guardar.
A la moza y a la parra, álzala la falda.
De perdidas al río.
Que uno fume y otro escupa, no es cosa justa.
Dijo el asno al mulo: "Arre allá, orejudo".
Caballero en buen caballo; en ruin, ni bueno ni malo.
Con un consejo y un duro, sale el hombre del apuro.
Pasión tapa los ojos a la razón.
El que desecha la yegua, ése la lleva.
Contra lo malo aprendido, el remedio es el olvido.
Más vale llorarlas muertas que no en ajeno poder.
Candil de la calle, obscuridad de su casa.
Viejo que boda hace, "requiescat in pace".
Putas y tuertos todos somos vueltos.
¿Quién con una luz se pierde?
Te has puesto como un choto con dos madres.
Agua del pozo y mujer desnuda, echan al hombre a la sepultura.
El amigo no es conocido hasta que está perdido
A creer se va a la iglesia.
El gorrino y la mujer, acertar y no escoger.
A la que uno no contenta, no bastan dos ni cincuenta.
Más vale sudar que estornudar.
Cuando la piedra ha salido de la mano, pertenece al diablo.
Por males de nervios nunca se tocó a muerto.
Te casaste, te frego.
Alcalde cruel, nadie dice bien de él.
Casa mía, casa mía, por pequeña que tú seas me parece una abadía.
Nunca te arrepientas de lo que has hecho, arrepiéntete de lo que has dejado de hacer.
El mucho joder empreña.
De lo que ganes, nunca te ufanes; y de lo que pierdes, ni lo recuerdes.
A quien a buen culo se arrima, buenas hostias le propinan.
Como no son tuyos los zapatos, que tiras por el barro.
La zorra vieja vuélvese bermeja.
La ignorancia es abuela del saber.
Esperando marido caballero, lléganle las tetas al braguero.
Los años son escobas que nos van barriendo hacia la fosa.
A lo que no puedas, no te atrevas.
En casa del alboguero, todos son albogueros.
Gran tormenta, a los débiles amedranta.
A dos puyas no hay toro bravo.
A buena suela, mala pieza.
El que de amigos carece es porque no los merece.
A persona lisonjera, ni oírla siquiera.