Jugar vive pared en medio del hurtar.
Como el culebrón de majano, que tira la piedra y esconde la mano.
Estás más perdido que un juey bizco.
De celosa a puta, dos pulgadas justas.
En la desgracia habita la felicidad y en la felicidad se oculta la desgracia.
Quieren ganar indulgencias con escapulario ajeno.
Vale más tener que no desear.
Mentiroso sin memoria, pierde el hilo de la historia.
Hay burros que su bien no conocen, y cuando les rascan dan coces.
A buen comedor, quitárselo de delante.
Del monte sale, con que se arde.
Al que por su gusto muere, la muerte le sabe a gloria.
De las angustias, la muerte; de las fieras, las mujeres.
Ir a trocar y no tener que, a muchos suele acontecer.
Alguacil que no es sutil, no sirve para alguacil.
Quien nada hace, nada teme.
No muestres, ni al más amigo, los lunares de tu ombligo.
Cuando la alegría a la sala llega, el pesar esta subiendo las escaleras.
El espejo no sabe mentir; lo que le dijeron ha de decir.
Buscarle la quinta pata al gato.
Aquella que más se niega, más enciende el apetito.
Hombre muy escrupuloso, siempre será menesteroso.
El trabajo es tan feo que hasta pagan por hacerlo.
El llanto sobre el difunto.
El que algo teme, algo debe.
Hombre con hambre, no sabe lo que hace.
Líbreme Dios de hora menguada y de gente que no tiene nada qué perder.
Hijo malo, más vale doliente que sano.
Lo poco bueno que tiene un hombre lo palparas en un solo día: toda su maldad oculta no la conocerás ni en cien años.
Bocado de mal pan, no lo comas ni lo des a tu can.
Antes de que acabes, no te alabes.
Júntanse las comadres y arde en chismes la calle.
Más rápido cae un mentiroso que un cojo.
Procure ser en todo lo posible el que ha de reprender irreprensible.
Con el ingrato, no tengas trato.
A mucho hablar, mucho errar.
El amor del cobarde hace hombre para alarde.
Fruta verde, ni buen sabor tiene.
A lo hecho, pecho.
Lo pasado, pasado, borrón y cuenta nueva.
Al galán y la dama, el diablo los inflama, y la ocasión le hace la cama.
El juego del puto, la primera carta es triunfo.
De lo ajeno, gastar sin miedo; de lo propio, poquito a poco.
Nada más que me enderece dijo el jorobado.
Dios te dé paz y paciencia y muerte con penitencia.
El alma cruelmente herida, perdona pero no olvida.
Hay que coger al toro por los cuernos.
Abad y ballestero, mal para los moros.
Reniego del árbol que a palos ha de dar su fruto.
Cuando la partera es mala, le echan la culpa al niño.