No hay que reírse de la felicidad
El buen vino no merece probarlo, quien no sabe paladearlo.
Putas y frailes andan a pares.
El amigo verdadero ni contra tu honra ni contra tu dinero.
No puede ser larga la felicidad del mentiroso o ladrón.
Ninguno por ser querido se esfuerce, que a veces lo torcido se destuerce.
Honra y dinero se ganan despacio y se pierden ligero.
La sinceridad viene del alma y se lee en el rostro de los sencillos
Amistad de carne y vino no vale un comino.
La mejor bellota es para el peor marrano.
Mal viene el Don con la carga de paja.
En vino y en moro, no pongas tu tesoro.
A cordero extraño, no agasajes en tu rebaño.
Ricos la virtud hace, y el vicio puebla los hospitales.
Lo prestado, ni agradecido ni pagado.
Hijos y duelos nos hacen gastar pañuelos.
A embestida de hombre fiero, ¡pies para que los quiero!.
O follamos todos o tiramos la puta al rio.
El que ha de morir a oscuras, aunque muera en velería.
A la mujer y al papel, hasta el culo le has de ver.
Casamiento y señorío, ni quieren fuerza ni quieren brío.
Nadie aprecia lo que tiene hasta que lo ve perdido.
Riqueza vieja es la nobleza.
El mico no ve su rabo, pero ve el del compañero.
Hacer el primo.
Puta me veas y tú que lo seas.
El que recibe todas las pedradas se pone el escudo.
Pedir las perlas de la virgen.
En soledad y recuerdo, consuelo es "Manuela Izquierdo".
A brutos da el juego.
Adorar al santo por la peana.
Vísteme despacio que estoy de afán.
Refrán es muy antiguo que es gran mal el mal vecino y más si es de tu oficio.
Te ocultas tras una red y crees que ninguén te ve.
Rico es el que nada desea y el que nada debe.
Nadie con su suerte está contento y todos con su talento.
Quien escucha, su mal oye.
Más aburrido que mico recién cogido.
A fácil perdón, frecuente ladrón.
Dichas y quebrantos nos vienen de lo alto.
De quien mira al suelo, no fíes tu dinero.
Hijos antes de casamiento, traen gran sufrimiento.
Joven intrépido no deja memoria.
Abre la boca que te va la sopa.
La maldad con la belleza es el anzuelo y el cebo del diablo.
La oprtunidad la pintan calva.
Es mejor compadecer que ser compadecidos
Las penas de otro doliente, el corazón no las siente.
Me fui a confesar con un padre capuchino, y me puso de penitencia que me casara contigo.
Quien te cuenta las faltas de otro, las tuyas las tiene a ojo.