Compra de quien heredó, y nunca al que lo sudó.
No hay peor cuña que la del mismo palo.
Con la barriga vacía, ninguno muestra alegría.
Callar y callemos que todos de barro semos.
Alegría en la villa que hay berenjenas en la plaza.
Mujer moza y Viuda, poco dura.
Oficio que no mantiene a su amo, vaya al diablo.
Dar lo mismo mugre que jabón.
Desde que se inventaron las excusas, se acabaron los pretextos.
Prometer, prometer hasta meter, y una vez metido, nada de lo prometido.
Hoy debiendo, mañana pagando, vamos trampeando.
Aguja en pajar, mala es de hallar.
La pasión embellece lo feo
La larga visita la alegría quita.
Amor y temor, del carro humano son el temor y el aguijón.
Nadie puede ver ojos bonitos en cara ajena.
El que tiene boca, se equivoca.
La mujer que no dice que sí, no vale un maravedí.
Perdona el error, pero no lo olvides.
Despistado como perro en cancha de bochas.
Por fornicar y andar desnudo no matan a ninguno.
¿Qué culpa tiene la estaca, si el sapo salta y se estaca?
Puta me ha de hacer esta burra que me lleva a los pastores; y guiábala ella.
Alegrías secretas, candela muerta.
Ni hombre que ralla, ni asno que brama.
Dichoso Adán que no tuvo suegra.
Vaca ladrona no olvida el portillo.
Aún no ha salido del cascarón y ya tiene espolón.
Carne puta no envejece.
El siguiente vicio es la mentira, si el primero son las deudas.
Cada uno en su casa, al rey hace cabrón.
La malicia de los unos nace de la estupidez de los otros.
Favor ofrecido, compromiso contraído.
Quien ofende al amigo no perdona al hermano
Mas vale un grito a tiempo que un sermón bien deletreado.
Ir de trapillo.
La falta del amigo hase de conocer, no aborrecer.
Gran hidalguía y la despensa vacía.
Al papel y a la mujer hasta el culo le has de ver.
Date buena vida, temerás más la caída.
Vámonos muriendo todos que están enterrando de gorra.
Ya hecho el daño, todos lo hubiésemos evitado.
A gusto dañado, lo dulce le resulta amargo.
Ruin que convida, deja a todos sin comida.
El primer grado de locura es creerse cuerdo, y el segundo proclamarlo.
Ya muerta la burra, vino la albarda.
Ni por salvar la vida es licita la mentira.
Dos cojos nunca se miran con buenos ojos; y dos bizcos, con más motivo.
La vista del hacendado, hace engordar al ganado.
Quien al cielo escupe, en su cara repercute.