No ensucies donde comes.
Ni el rey ni el papa de la muerte escapa.
Dice Salomón: da vino a los que tienen amargo el corazón.
Es más fácil hacer un camello saltar una zanja que hacer un tonto escuchar la razón.
Al medico, al confesor y al letrado, hablarle claro.
El que tropieza y no cae, adelanta terreno.
Cielo empedrado, viento o suelo mojado.
Cuarentón y solterón... ¡que suerte tienes cabrón!.
Ajo, ¿por qué no medraste?. Porque para San Martín no me sembraste.
De cada diez hombres favorecidos, cinco contentos y cuatro desagradecidos.
A olla que hierve ninguna mosca se atreve.
Quien de paja su casa ha hecho, témale al fuego.
La buena suerte se pasa, y el saber se queda en casa.
Tanto tienes, cuánto vales.
A la iglesia de Dios ni darle ni quitarle.
Limpia tu moco, y no harás poco.
Mal ojo le veo al tuerto.
Acaba tuerta, que San Bartolomé está cerca.
Engordar para morir es mal vivir.
El que todo lo quiere vender, presto quiere acabar.
La morcilla reciente, cómela con tu pariente.
El zumo de una mora, con otra verde se quita.
Nada puede decirse, que no se haya dicho.
No se nace caballero: hay que saber serlo.
El que no aprende es porque no quiere.
Proclamo en voz alta el libre pensamiento, y que muera el que no piense como yo
Si quieres que el ciego cante, la limosna por delante.
Lo que hace con las manos lo debarata con los pies.
Alcalde que por momentos se dispara, háganle arrimar la vara.
No hay enemigo pequeño.
Sabe más que Lepe, Lepijo y su hijo.
Haciendo de sobrino quematela al fuego y llevatela al rio.
Quien te aconseja comparte tu deuda
Abre el ojo, y te ahorrarás enojos.
Músico pagado, toca mal son.
Comer y beber echa la casa a perder; dormir y holgar no la puede ganar.
Más vale cargar la carga que arrear la mula.
Quien tiene el estómago lleno, dice: ayunemos.
Castígame mi madre, y yo trómposelas.
No es pobre el que tiene poco, sino el que codicia mucho.
Más sabe el necio en su casa que el sabio en la extraña.
Lo que es igual, no es trampa.
Tira más pelo de coño que calabrote de marinero.
Cada uno con su humo.
El inferior pecha lo que el superior pega.
Nota: San Bernardino es un asilo de Madrid.
El calibre de un hombre se mide por la cantidad de sus enemigos.
Jamón empezado, cada cual le tira un tajo.
Cuando el ventero está en la puerta, el diablo está en la venta.
Buena es la costumbre en el bien.