Se quedó a vestir santos.
Cabra que tirar al monte no sabe, si entra no sale.
En arca de avariento, el diablo yace dentro.
Vale más rodear que mal andar.
¿Me guardas un secreto, amigo?; mejor me lo guardas si no te lo digo.
Bienes que ocasionan males, no son tales.
La casa es necesaria, para el rico y para el paria.
A gallego pedidor, castellano tenedor.
Ni virtud en la juventud, ni en la vejez salud.
Si da el cántaro en la piedra, o la piedra en el cántaro, mal para el cántaro.
Iglesia cerrada, ni culto ni nada.
El arte de ser sabio es el arte de saber que ignorar.
Beber por lo ancho y dar de beber por lo estrecho.
Buen queso y vino espeso, y con éste que sea largo el beso.
El buen caballo de ladridos no hace caso.
Un gramo de discrección vale por un kilo de ingenio.
Hijo casado, vecino airado.
A este le dicen Zapata... si no la gana la empata.
El traspié no se da contra la montaña sino contra la pequeña piedra del camino.
Quien está ahíto, no tiene el apetito.
A ave de paso, cañazo.
El habar de Cabra se secó lloviendo.
Aunque el tonto coja la vela, ésta se apaga y el tonto queda.
Variante: El pez, por su propia boca muere.
El que de nada sabe, de todo se unta.
Nazca mi hijo varón, aunque sea ladrón.
Cada uno arrima el ascua a su sardina.
Belleza es riqueza, o por ella empieza.
El temor del Señor prolonga la vida, pero los años del malvado se acortan.
Nacer de pie.
Copas son triunfos.
Castiga a los que te envidian haciéndoles el bien.
Veinte con sesenta, o sepultura o cornamenta.
Primero es la camisa que el sayo.
El amigo, lo escojo yo, el pariente, no.
O crudo o asado por el fuego ha pasado.
Rostro, del fuego; piernas, del río; y del pecho aparta el frío.
Quien se enamora sin dinero y se sulfura sin poder es un infeliz
Quien no conoce de abuela, no sabe cosa buena.
El Diablo no se harta de romper suelas.
El que nace pa' real, nunca llega ni a peseta.
No tropieza quien no anda.
No está Dios en higueras que oiga a putas y a viejas.
El que ama, teme.
Esposa prudente es don de Dios.
Estando sabroso el frito, el plato no importa un pito.
No ensucies donde comes.
Cielo empedrado, viento o suelo mojado.
Antaño me mordió el sapo, y hogaño se me hincho el papo.
Ni el rey ni el papa de la muerte escapa.