No basta parecerlo, hay que serlo.
El que tuvo, retuvo, y guardó para la vejez.
Sin trabajo no hay recompensa.
Amigo de mesa y mantel, no fíes de él.
El que no tiene buey ni cabra, toda la noche ara.
Ocurre en las mejores familias.
No hay más sordo que el que no quiere oír.
A borrico desconocido, no le toques la oreja.
Perla brillante arrojada en la oscuridad.
Un centímetro delante nuestro es completa oscuridad.
Si quieres quedar bien, nunca digas que te va muy bien.
Sabio en latín y tonto en castellano.
A un hombre no se le puede juzgar por las apariencias.
Ruidosa corriente, no ahoga la gente.
Quien hace el principio y no el cabete, tanto pierde como mete.
De la esperanza vive el cautivo.
Guardólo Dios de piedra y niebla, más no de puta vieja.
El futuro de los justos es halagüeño; la esperanza de los malvados se desvanece.
El vino con el amigo.
Incauto fui, hasta que cayendo aprendí.
El que come y canta algún sentido le falta.
El que va a la bodega por beber se le cuenta y el que no bebe, bobo va y bobo viene.
La puta y la coneja, cuanto más se lava más negra semeja.
Más vale cien leguas de mal caminar que otras cien sin andar.
Hijo sin dolor, madre sin amor.
Trabajo hecho en domingo, el diablo se lo lleva.
Lo que se aplazó, casi siempre se malogró.
Al comer, comamos, y al pagar, a ti suspiramos.
De grano en grano, se llena la gallina el buche.
Esto fue como llamarada de petate.
Llevar las cosas por rigor, no es lo mejor.
Una vez te casarás, pero mil te arrepentirás.
La ambición mató al ratón.
Hombre chiquitín, embustero y bailarín.
Más grandes las gentes, que sus dirigentes.
La gente obtusa, tan sólo vale las joyas que usa.
Burro harón, hacia el pesebre es trotón.
Al asno lerdo, arriero loco.
Quien la gana sufre, quien lo encuentra goza.
Al mal año, tarria de seda.
Tiene la cola pateada.
El cuerdo nunca se satisface de lo que hace.
El hambre aguza el ingenio.
Cuando no seas preguntado, estate callado.
El que da dinero manda y el que no de pendejo anda.
Aqueste tu apetito baja, que con vejez o muerte, todo pasa.
Antes huir que morir.
Hasta de una piedra necesita uno, para darse un hocicaso.
Bollo de monja, costal de trigo.
Después de la victoria, aprieta el casco.