Mucho ruido y pozas nueces.
Ingrato, el volver mal por bien tiene por trato.
Refranes de los abuelos, breve evangelio.
La mejor maestra es la experiencia, mientras tengas paciencia.
Donde fuerza viene, derecho se pierde.
No dejes para otros lo que no quieras para ti.
Lo optimo es enemigo de lo mejor.
Olla sin sal, haz cuenta que no tienes manjar.
Casa en la que vivas, viña de la que bebas y tierras cuantas veas y puedas.
Lo que no está firmado, no está amarrado.
Donde nada nos deben, buenos son cinco dineros.
Solo me queda concluir en que, cada día que pasa, estás más cercana nuestra muerte, por eso vivamos cada día con intensidad como si fuese el último.
Quien predica en desierto pierde el sermón, y quien lava la cabeza del asno pierde el jabón.
Todo gran amor no es posible sin pena.
Ausente y muerto, viene a ser lo mesmo.
Quien sirve al común, sirve a ningún.
¿Vas a seguir, Abigaíl?.
Loco está el que cree en las lágrimas de un heredero
Hombre prevenido, nunca fue vencido.
Comer hasta reventar, beber hasta emborracharse, que lo demás es vicio.
Hoy: a eso me estoy; que mañana, mañana, palabra vana.
No se puede tapar el sol con un colador de cocina.
No te fijes en lo que dice, observa lo que hace.
A borracho fino, primero agua y luego vino.
Las noticias malas nunca llegan solas.
Más exitado que Joaquito en la marcha del orgullo gay.
Si tienes mucho, da tus bienes; si tienes poco, da tu corazón.
A cartas, cartas y a palabras, palabras.
Debajo de una manta, ni la fea te espanta.
Más sabe el loco en su casa que el cuerdo en la ajena.
Hay desgracias con suerte.
A casa del amigo rico, irás siendo requerido, y a casa del necesitado, irás sin ser llamado.
Quien ama, teme.
Si el ocio te causa tedio, el trabajo es buen remedio.
El honor es como un largo camino sin retorno, como un perfume de olor inaccesible.
A gana de comer, no hay mal pan.
Cartas de ausentes, cédulas son de vida.
Pedir más es avaricia.
Quien escurre el bulto, se evita el insulto.
Quien anda deprisa es el que tropieza.
Si quieres ser bien servido, sírvete a ti mismo.
El tiempo es oro, la salud tesoro.
Repartamos así: para ti la Justicia y el favor para mí.
Todo problema tiene una solucíon.
Donde muera una ilusión, siempre nace una esperanza.
No hay peor pagador que el que no niega la deuda.
Ir despacio es de Dios; ir rápido es del diablo.
Por mi dinero entro y salgo, luzco y valgo.
Cada uno canta como quiere.
Todo tiene su tiempo, y todo lo que se quiere debajo del cielo tiene su hora.