Quien dijo miedo, detrás de un palo.
El primer deber del amor es escuchar.
Ir despacio es de Dios; ir rápido es del diablo.
Nunca un peligro sin otro se vence.
No hay peor pagador que el que no niega la deuda.
No es lo mismo los palos de la reja que los pelos de la raja.
Todo tiene su tiempo, y todo lo que se quiere debajo del cielo tiene su hora.
Por mi dinero entro y salgo, luzco y valgo.
Nosotros, perros de casa, hemos matado a la liebre, dice el perro faldero.
Se amigo de ti mismo y lo serán los demás.
Cae más rápido, un hablador que un cojo.
Hombre de buen trato, a todos es grato.
No hay que confundir lechuza con tero, porque una es bataraz y el otro picaso overo.
No hay quien escupa al cielo que a la cara no le caiga.
Dar y quitar, derechito al infierno sin descansar.
Fortuna gira sobre una rueda, que nunca está queda.
La peseta, la vela y el entierro por donde quiera.
Lo que se da no se quita.
Y el que es panzón ni aunque lo fajen.
Entre salud y dinero, salud primero.
La piel de cabra compra una piel de cabra y una calabaza, otra.
Burro empinado, por hombres es contado.
Calvo vendrá que calvo me hará.
A buen entendedor, pocas palabras bastan.
Las caras nos vemos, más los corazones no.
Poco puede hacer el valor sin la discrección.
Aire de Levante, agua delante.
Cortesía de palabra, o conquista o empalaga.
Reniego de señora que todo lo llora.
Guerra avisada no mata soldado.
Si quieres saber quién eres, pregúntale a tu vecino.
Nunca falta quien te dé un duro, cuando no estas en apuros.
Ojos que los vieron ir, no los verán volver.
Vino y mujer, te dan la vuelta y te ponen al revés.
Amor con hambre, no dura.
Moneda ahorrada, moneda pagada.
Como quien no quiere la cosa, y la cosa queriendo.
Mas vale una trucha en el caldero que un salmón en el mar.
A la chita callando, hay quien se va aprovechando.
Los toros van con los toros, los bueyes con los bueyes
No existen desgracias razonables
El pan con hartura y el vino con mesura.
Del buen vecino sale el buen amigo.
Van al mismo mazo.
Boca que no habla, Dios no la oye.
Amistad de juerga no dura nada.
Ser un mordedor de pilares
Habladas o escritas las palabras, sobran las que no hacen falta.
Barba de tres colores no la tienen sino traidores.
Cada cual siente sus duelos y pocos los ajenos.