La envidia es una mala consejera.
Nunca te metas con una más jodia que tu; porque se joden los dos.
A putas y ladrones nunca faltan devociones.
No cierres una puerta, si no has abierto otra.
Siempre habla quien menos puede.
Habla siempre que debas y calla siempre que puedas.
Donde humo sale, fuego hay.
El que de amarillo se viste a su hermosura se atiene.
A quien espera, su bien llega.
Dios nos dé lo necesario, que ser rico es un calvario.
A quien presta nada le resta.
Dígale a x que me mande un poquito de teneteallá.
Sabio es aquel que piensa antes de actuar.
Ese da más vueltas que un puerco suelto.
El que da todo lo que tiene en cueros se queda y nadie lo quiere.
A Dios rogando y con el mazo dando.
El último que se pierde es la esperanza.
Justicia es agravio cuando no la aplica el sabio.
Entre la gente ruin el que pestañea pierde.
Las cosas no se arreglan con palabras elocuentes.
Callar y coger piedras es doble prudencia.
Cuentas claras y el chocolate espeso.
Ojo por ojo y diente por diente.
¿Compare, la burra, pare o no pare?.
Emborrachar la perdíz
Cuando Dios cierra una puerta, abre una ventana.
El día que hayais envenenado el último río, abatido el último árbol, y asesinado el último animal, os dareis cuenta que el dinero no se puede comer.
Quien se casa viejo, o pierde la honra o pierde el pellejo.
Es más fácil doblar el cuerpo que la voluntad.
Saben cómo ejecutar, pero no saben cómo ocultar.
En hombre nuevo no hay trampa vieja.
Al amigo, con su vicio se le debe querer y atender.
Tiene más carne un huevo frito.
El joven busca la felicidad en lo imprevisto, el viejo en la costumbre
De la esperanza vive el cautivo.
El zorro cree que todo el mundo come pollo como él.
Con buenos modos se consigue todo
De tal árbol tal astilla.
Las sueños, sueños son.
Quien yerra y se enmienda, a Dios se encomienda.
Al buen amigo lo prueba el peligro.
No hay como la casa de uno
Dan darán, dicen las campanas.
Saber no va en las canas, ni valor en barbas.
Nunca acaba el que nunca empieza.
Gallina ponedora y mujer silenciosa, valen cualquier cosa.
Lo que bien empieza, bien acaba.
La manda del bueno no es de perder.
Fía y vende bien, que la paga ella se bien.
Los buenos recuerdos duran mucho tiempo; los malos, más todavía.